Feminismo, la causa es de todas

GABY SALIDO

En el año 1999, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 25 de noviembre de cada año como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. 

Esta fecha tiene origen en el asesinato de las hermanas Mirabal en República Dominicana, opositoras a un régimen que no aceptaba ningún tipo de disidencia.

El próximo viernes se cumplen 62 años de ese atroz crimen de Estado, motivo que impulsó la sensibilidad de toda una nación para erradicar la violencia en contra de la mujer, y conquistar el reconocimiento de nuevos derechos humanos.

Pensaríamos que más de medio siglo después, los actos violentos contra las mujeres están erradicados, pero tristemente no es así; incluso, son las propias instituciones de Gobierno los espacios donde se requiere trabajar más la sensibilidad y la voluntad para atender los problemas que aquejan por razones de género, desde diversas perspectivas.

Apenas la semana pasada, en el Congreso de la Ciudad, se analizó una propuesta cuyo fin era incrementar el presupuesto de la Secretaría de las Mujeres para la operación, rehabilitación y modernización de las Unidades Territoriales de Atención y Prevención de la Violencia de Género, conocidas como “LUNAS”.

Más de dos horas fueron necesarias, intentando convencer al grupo mayoritario de la importancia de aumentar los recursos con ese fin, pero la petición no tuvo eco, ni encontró sororidad en el parlamento que se precia ser mayoritariamente integrado por mujeres; desvirtuando y menospreciando el origen de la propuesta.

Sorpresivamente, fueron legisladoras de Morena las que se opusieron a la propuesta, y terminaron por retirarse para no continuar con su argumento; pero: ¿por qué hablar en contra de algo que no debiera estar siquiera a discusión? Se le olvida a esta mayoría que no acepta disidencias, que la Ley ordena incrementar el presupuesto año con año para garantizar la progresividad de derechos.

Eso hace evidente que la causa feminista se trata de conciencia, convicciones y congruencia. Representa más que el discurso, la preocupación momentánea o la bandera de un partido político; es la constante búsqueda de la igualdad de derechos sociales, políticos y económicos de la mujer respecto del hombre.

A 174 años de la primera Convención por los Derechos de las Mujeres, aún falta voluntad política y verdadero compromiso de Estado para acompañar realmente la causa feminista. 

Por poner un ejemplo, la Jefa de Gobierno (primera mujer electa gobernante de la CDMX) por más de dos años, retrasó el decreto de la Alerta de Violencia de Género, y esperó una sentencia para actuar ante los reclamos por casos de acoso en el transporte público; que dicho sea de paso, aún se presentan, y peor aún, se suman a otros acontecimientos crueles y preocupantes, como feminicidios, agresiones sexuales, lesiones, violencia y desapariciones forzadas.

Basta observar las alarmantes cifras del INEGI, resultado de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares de 2021, concluyendo que más del 70% de las mujeres de 15 años en adelante, ha experimentado al menos un incidente de violencia psicológica, económica, patrimonial, física, sexual o de discriminación.

Lo grave es que la cifra va en aumento, pues es 4 puntos porcentuales más alta que en 2016, siendo nuestra capital la segunda entidad más violenta contra las mujeres en nuestro país.

Eso es muestra que los gobiernos y las instituciones se han visto rebasadas, ya que estos actos son una constante en diferentes espacios, y es una pandemia de la que no se quiere hablar.

Parece que los espacios de oportunidad e igualdad que se reconocen en pro de nosotras, tiene un costo aún muy alto; la tranquilidad y la vida de muchas mujeres de todas las edades.

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