Golondrinas verdes

La reforma electoral tensiona la alianza Morena-PVEM, poniendo al Verde ante la disyuntiva de mantener disciplina o buscar nuevas alianzas



La reforma electoral presentada por Claudia Sheinbaum colocó al Partido Verde ante un dilema. Mantener disciplina con Morena o empezar a empacar maletas en las próximas elecciones.
Y es que el decálogo expuesto en un PowerPoint incluye dos puntos que pegan directo al modelo de supervivencia del PVEM: eliminar las listas plurinominales controladas por la dirigencia y recortar de forma pareja el financiamiento público.
En un partido que ha crecido con ambas piezas, eso lo cambia todo.

LA REACCIÓN

Tras el anuncio de la reforma electoral, surgieron voces críticas dentro del Verde. Arturo Escobar, uno de sus principales líderes, afirmó que aprobar el paquete sería muy difícil para su partido. Rechazó el recorte al INE y cuestionó la eliminación del PREP como herramienta de certeza.

El senador Luis Armando Melgar también sostuvo rechazo frontal a los recortes al INE y a cambios sobre plurinominales, todo enmarcado en un discurso “prodemocrático”.

Estas posturas no necesariamente representan a todo el PVEM. El senador Manuel Velasco reconoció divisiones internas, pero defendió la lealtad del partido hacia la Presidencia. Al mismo tiempo dejó abierta la puerta a ajustes.

Pero en una reforma constitucional, cada voto cuenta. Se necesitan dos tercios en ambas cámaras y mayoría de Congresos estatales. Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, sin Partido Verde no hay reforma constitucional.

LAS GOLONDRINAS

La alianza Morena-PVEM ha sido rentable para los dos. A Morena le ayudó a asegurar Presidencia y a sostener control legislativo sin depender de la oposición. Al Verde le dio crecimiento sin precedentes en gobernaturas, legisladores, presidencias municipales y otras posiciones estratégicas.

Lo nuevo es que la reforma electoral puede convertir ese intercambio en una relación tóxica. Morena necesita al Verde para aprobarla, pero al mismo tiempo la reforma golpea la maquinaria verde.

Y como ya se vio en estos días, el conflicto no se queda en el Congreso. También se mueve al terreno de los medios y de los operadores. No han pasado 24 horas y voces cercanas al oficialismo ya atacan públicamente al PVEM y al PT. Eso empieza a sumar un costo reputacional que no existía hace un mes.

Ricardo Monreal insiste en separar dos cosas: reforma electoral por un lado y coalición electoral por otro. También sostiene que cualquier diferencia sería temporal y no afectaría 2027 o 2030. Esa línea busca bajar tensión, pero olvida que el Verde no es una institución sin fines de lucro.

Y es que en los últimos meses ya dio señales de autonomía. En la reforma antinepotismo, se pateó la entrada en vigor a 2030. Manuel Velasco destapó a Ruth González como candidata para San Luis Potosí pese al rechazo presidencial a heredar cargos. Y ahora permite que figuras del partido rechacen abiertamente la reforma electoral, sin un cierre disciplinado inmediato.

Eso encaja con su historia. El Verde es un partido de alianzas cambiantes. Estuvo con el PAN, luego con el PRI y hoy con Morena. Su lógica es mantenerse vivo, crecer y negociar.
Por eso, abre la posibilidad de que la cuerda se rompa. Quizás no en 2027, pero sí en 2030. Mientras Morena impulse una reforma que debilite a su aliado y lo ataque mediáticamente en paralelo, el PVEM tomará nota. Y si Morena decide que ya no necesita al Verde, el Verde estará listo para mudar de huésped.

EL DATO INCÓMODO

Las reacciones violentas tras el operativo federal en Jalisco afectaron a un millón de negocios y 4.8 millones de personas. Las pérdidas económicas se estiman entre mil 500 y 2 mil millones de pesos. La inseguridad ya cuesta al país 124 mil millones de pesos al año, según Concanaco.