Gran tarde en Moroleón; la entrega y verdad convergen de manera triunfal

Antonio Ferrera y Jorge Sotelo, a hombros en la primera de feria



Foto: Manolo Briones

MOROLEÓN.- La Plaza de Toros “Alma Barragán” de Moroleón lució un gran lleno en la Primera Corrida de la Feria, en una tarde marcada por la entrega de los toreros, la emoción en los tercios y un encierro de Xajay bien presentado y de juego variado. El festejo mantuvo el interés de principio a fin, con pasajes de alto voltaje y una afición que respondió con intensidad a cada momento clave de la lidia.

TE PUEDE INTERESAR: Chivas, base del Tri para amistosos ante Panamá y Bolivia; Ledezma y Brian Gutiérrez, convocados

Los triunfadores de la tarde fueron Jorge Sotelo, que salió a hombros tras cortar dos orejas en medio de una fuerte polémica, y Antonio Ferrera, que paseó un trofeo de cada uno de sus toros, mostrando una tauromaquia plena y comprometida. Uriel Moreno “El Zapata”, por su parte, volvió a dejar constancia de su valor y espectacularidad, siendo uno de los grandes protagonistas del festejo, aunque sin premio en forma de trofeo.

“Amapolo”, de 465 kilos, fue el ejemplar que abrió la tarde, al que Uriel Moreno “El Zapata” recibió de rodillas con una larga cambiada, toreando después por verónicas. Fiel a su estilo, dejó su sello de lucimiento y espectacularidad en un gran segundo tercio, que se convirtió en la antesala de su faena de muleta, una apuesta desde el inicio, pues comenzó por bajo, con muletazos largos, marcando el camino. El toro tuvo poca transmisión; aun así, no cesó el esfuerzo del tlaxcalteca, que pasaportó al segundo viaje, retirándose con salida al tercio.

“Gruñón”, número 72, de 450 kilos, de Xajay, fue el segundo del festejo, con el que Antonio Ferrera desplegó su buen toreo de capote, muy asentado por verónicas. Rivalizó en banderillas con “El Zapata”, y ambos pusieron a la plaza de pie, volcándose las emociones y consiguiendo dar la alta nota: el tlaxcalteca con el “Par Monumental”, y el español con dos pares de poder a poder en todo lo alto. Esto fue apenas el comienzo de una faena pulsada y pausada por el derecho, llevando con ritmo al astado de Xajay, que apuntó calidad y transmisión. Por el izquierdo también tuvo franca respuesta ante un toro que humillaba, noble y con clase, de ahí que todo fuera a más en una actuación de grandes dimensiones. El toro tardó en doblar y, por ello, no cortó las dos orejas, quedando en un apéndice. El astado fue aplaudido en el arrastre.

El tercero, “Rociero”, de 460 kilos, fue un toro muy áspero desde salida, con el que se entregó Jorge Sotelo, que saludó con mucha clase con el capote. De rodillas inició su faena de muleta, dejando un toreo de poder y mando. El toro de Xajay se rajó muy pronto, pero al tiempo fue creciendo la entrega del michoacano, que cuajó una faena importante, buscando el lucimiento por ambos pitones y llegando mucho al público. El astado tardó en doblar y, aunque hubo petición mayoritaria, no fue concedida, retirándose Sotelo entre palmas.

El cuarto, “Bate”, de 475 kilos, fue para Uriel Moreno “El Zapata”, que volvió a imprimir valor con el capote, siempre con sobrada entrega. Cuánta verdad aquilata “El Zapata”, que ni dos veces pensó para cubrir el segundo tercio como lo hizo: tres pares tan ajustados, donde no cabía nada más por la mínima de las distancias. Construyó una faena variada, de esa entrega tan suya, en la que toreó por ambos pitones, en redondo y de rodillas, con una cargada emoción que cautivó a un público que le sigue viendo con el mismo gusto. El toro le permitió lucir gracias a su transmisión; hubo petición mayoritaria que no se concedió, dando una vuelta al ruedo.

Con el quinto de la tarde, “Feriante”, número 99, de 470 kilos, de Xajay, Ferrera mostró su tauromaquia en plenitud. Lo saludó al hilo de las tablas y, en un gesto de reivindicación, ejecutó él mismo la suerte de varas. Subió al caballo, citó y dejó un puyazo justo, sin excesos. Bajó de inmediato y se fue al quite, ceñido y vibrante, por chicuelinas. Luego, sin pausa, tomó las banderillas y completó un tercio personalísimo, medido y de gran facilidad, junto a Uriel Moreno “El Zapata”.

Todo ello no fue una suma de recursos efectistas, sino el anticipo de una faena con sentido, estructura y contenido. Comenzó de rodillas, en una escena que no buscaba impacto sino compromiso. Desde ese momento, el toreo fluyó. Por el derecho, templó con hondura, bajando la mano y dejando la muleta siempre puesta; por el izquierdo, hubo muletazos largos, suaves, plenos de ritmo y naturalidad. Pinchazo y estocada, con petición que fue concedida, paseando una oreja.

El sexto de la jornada, “Jardinero”, de 470 kilos, fue para Jorge Sotelo, que de nueva cuenta mantuvo el gusto en el manejo del capote al recrearse por verónicas. En su faena de muleta dejó pasajes de calidad, mostrando la clase de su toreo. Cuando la faena parecía encaminarse a buen puerto, en la cercanía de tablas fue prendido, llevándose una fea voltereta y sufriendo fuertes golpes, por lo que fue trasladado de inmediato a la enfermería. Pese a las recomendaciones médicas, regresó al ruedo, siendo reconocido por la afición con los gritos de ¡Torero, torero! Se tiró a matar con una verdad absoluta, evidenciando su dolor físico. El juez sólo concedió una oreja, provocando una tremenda bronca del público, que se le rindió a Sotelo, por lo que finalmente asomó los dos trofeos.

Ficha del festejo:

  • Primera Corrida de la Feria de Moroleón. Plaza de Toros “Alma Barragán”. Gran lleno.
  • Se lidiaron toros de Xajay, bien presentados y de juego variado, con los siguientes pesos: 465, 450, 460, 475, 470 y 470 kilos.
  • Uriel Moreno “El Zapata”: salida al tercio y vuelta al ruedo.
  • Antonio Ferrera: oreja y oreja.
  • Jorge Sotelo: palmas tras aviso y dos orejas.

Parte Médico Jorge Sotelo: Contusión en la cabeza y posible desplazamiento de clavícula, a reserva de que le hagan unas placas.