El nuevo modelo de atención contra el cáncer de mama busca resolver uno de los principales rezagos del sistema de salud: el tiempo de espera entre la detección y el inicio del tratamiento. La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la estrategia no se concentra sólo en la mastografía, sino en garantizar biopsia, análisis y atención oncológica completa.
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Detalló que el esquema aplicado en La Pastora, en la Gustavo A. Madero, se replica a escala nacional dentro del IMSS-Bienestar. Ese modelo integra detección, toma de biopsia, análisis patológico, cirugía, quimioterapia y, cuando hizo falta, canalización para radioterapia.
Funcionarios de salud señalaron que los nuevos mastógrafos permiten tomar biopsias por estereotaxia el mismo día en que se detecte la lesión. Añadieron que la meta oficial buscó acortar a menos de un mes el diagnóstico y llevar el inicio del tratamiento a un plazo máximo de tres meses, con la intención de no rebasar 40 días entre detección y atención oncológica.
Durante la explicación sobre el programa impulsado en la Ciudad de México y su réplica en el resto del país, la mandataria respondió a una inquietud frecuente entre mujeres que, tras una mastografía con hallazgos sospechosos, debían enfrentar nuevos obstáculos para obtener una biopsia, incluso con la compra de insumos indispensables para completar ese estudio en algunos centros de salud.
Ese esquema, precisó, quedó diseñado para repetirse en todo el país con un criterio de atención integral, de modo que la paciente no sólo supiera si existe una lesión sospechosa, sino que pueda obtener, en el mismo circuito de atención, la confirmación diagnóstica y el abordaje clínico correspondiente, incluida la cirugía cuando fuera necesaria y la quimioterapia en la etapa indicada.
Alejandro Svarch, director general del IMSS-Bienestar, subrayó que uno de los puntos centrales del programa consiste en acortar los plazos entre la detección de una lesión y la confirmación diagnóstica, ya que el sistema de salud cargó durante años con demoras prolongadas que afectaron la oportunidad terapéutica y redujeron la posibilidad de intervención temprana en mujeres con tumores malignos.
Sostuvo que el compromiso explícito del nuevo modelo consiste en que desde la detección hasta el inicio del tratamiento no transcurrieran más de 40 días, un parámetro que, según afirmó, coloca a México en una posición avanzada en materia de respuesta temprana frente al cáncer de mama dentro de los sistemas públicos de salud.




