José Urquidy ha tenido que recorrer el tortuoso camino de regreso a Grandes Ligas tras una cirugía reconstructiva de codo, no una, sino dos veces. Conocida como Tommy John, esta operación es uno de los desafíos más exigentes para un lanzador. Ahora, a sus 30 años, el derecho mexicano se prepara para un nuevo capítulo en su carrera con los Pittsburgh Pirates después de tener que pasar por el quirófano.
TE PUEDE INTERESAR: Jason Myers, el MVP sin corona que hizo historia como primer jugador con 200 puntos en un solo año en NFL: “Aún no asimilo todo”
El equipo de los Buccos ha confiado en él, al ofrecerle un contrato por un año y 1.5 millones de dólares como agente libre. El acuerdo —pendiente de un examen físico en Bradenton, Florida, durante el inicio de los entrenamientos de primavera— representa un voto de confianza en la capacidad de Urquidy para recuperar el nivel que alguna vez lo hizo clave en momentos estelares de postemporada.
Su historial médico incluye una primera cirugía Tommy John en 2017, cuando aún se encontraba en las Ligas Menores dentro del sistema de los Houston Astros. Lejos de rendirse, logró ascender hasta Las Mayores en 2019, donde rápidamente demostró su valía.
En su temporada de debut con Houston, Urquidy registró una efectividad de 3.95 en seis aperturas y fue protagonista en los Playoffs. Su actuación más memorable llegó en el cuarto juego de la Serie Mundial de ese año, cuando lanzó cinco entradas en blanco para vencer a los Washington Nationals.
Su capacidad para brillar bajo presión se consolidó en 2021, cuando se convirtió en el primer lanzador mexicano en conseguir múltiples victorias en una misma Serie Mundial, para ayudar a los Astros a superar a los Atlanta Braves.
Sin embargo, después de participar en la Serie Mundial de 2022 con los Astros, su carrera se vio interrumpida por una segunda cirugía de codo en junio de 2024. Este revés lo alejó de la MLB durante casi todo el año siguiente. Firmó un contrato menor con los Detroit Tigers en 2025 y, tras un extenso proceso de rehabilitación, logró un breve regreso al final de la temporada, lanzando 2.1 entradas en dos apariciones como relevista.
Fue durante la temporada invernal en territorio nacional, dentro de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), donde Urquidy revivió las esperanzas sobre su brazo. Con Venados de Mazatlán, registró una efectividad de 1.36 en seis aperturas, ponchando a 35 bateadores en 33 entradas. Esta demostración de salud y efectividad convenció a los Pirates de tomar la oportunidad.
En Pittsburgh, se proyecta que Urquidy compita por el quinto puesto en la rotación, detrás de figuras como el joven as Paul Skenes, Mitch Keller, Braxton Ashcraft y Bubba Chandler. Los Buccos atraviesan un proceso de reconstrucción, tras una temporada 2025 complicada, y ven en el mazatleco una pieza de bajo riesgo y alto potencial que podría aportar experiencia y profundidad, ya sea como abridor o desde el bullpen.
Con un récord en temporada regular de 27-16 y una efectividad de 4.00 en seis campañas, además de una destacada hoja de servicios en postemporada (4-2, 4.08 de ERA en 15 juegos), Urquidy posee un historial de rendimiento en momentos cruciales. Los Pirates apuestan a que, superada la adversidad física, el lanzador de Mazatlán pueda reencontrarse con esa versión y contribuir a sacar al equipo del sótano de la División Central de la Liga Nacional.

Foto: Cortesía IG joselurquidy 


