Julio César Chávez Jr ha tenido que tocar fondo para reinventarse desde sus propias cenizas. En medio de una fuerte turbulencia en la que ha vivido durante los últimos meses tras haber sido detenido y acusado por presuntos vínculos con el crimen organizado, el excampeón mundial del boxeo ha tomado un respiro profundo a manera de autocrítica para reconocer viejos errores y mirar hacia el futuro.
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Y es que su nombre ha sido vinculado más en el ámbito policial que por sus ya lejanas hazañas en el ring. Tras una trayectoria marcada por los altibajos y una detención en Estados Unidos, el exmonarca del peso medio ha emergido con un relato descarnado que explica su caída, al haber librado una batalla contra las adicciones que lo llevó dos veces al borde de la muerte.
“A mí no me ayudó los anexos, yo usaba mucho medicamento en el gimnasio, que pa’ bajar de peso, que la anfetamina. La anfetamina te da energía, antes usaba pues todas las drogas, cocaína, marihuana; lo que usaba el Elon Musk, la ketamina”, reveló el hijo de ‘El Gran Campeón’ en una íntima conversación en el podcast de Aldo de Nigris.
El boxeador sinaloense abrió así su corazón para detallar un periodo de deterioro físico y mental, así como el camino tortuoso que finalmente lo condujo a la rehabilitación. Pero lo cierto es que más allá de las apariencias, Chávez Jr vivió un infierno personal construido sobre ese consumo de sustancias. Su realidad se volvió tan distorsionada que perdió la noción de una vida fuera de la intoxicación.
“En esos 8 años estuve, tres años y medio entre encierros y salidas, pensaba que lo único que había era andar high, pa’ andar contento y andar encerrado, nomás tenía esas dos vidas”, confesó. Sin embargo, el punto más crítico y escalofriante de su testimonio llegó al relatar las ocasiones en que su cuerpo no pudo soportar más el abuso.
“Estuve a punto de morir dos veces de sobredosis. Caía en el hospital, se te va la onda entre desveladas y más y más pastillas, llega un momento en el tercer día que ya llevas 40 pastillas, pues entonces llega un momento que bajas 10 u 8 kilos en tres días, te descompensas y se te altera el corazón”, explicó.
Y fue en una de esas crisis, con su organismo al límite, que vivió un momento de lucidez aterradora frente a los paramédicos.
“Yo le decía ‘póngame algo pa’ que me baje, me voy a morir’, le decía al policía de la ambulancia. Y me conectó la presión como en 330 y tantos, el corazón como en 200 y tantos, cuando le vi los ojos le dije ‘te dije que me iba a morir’”, recordó.
Su salvación, no llegó a través de anexos o encierros lejos de las sustancias, sino con un enfoque de rehabilitación distinto en Estados Unidos. Allí encontró un proceso que priorizaba la reintegración social sobre el confinamiento.
“Cuando llego a Estados Unidos, me mandaron a una clínica pero allá no son encierros, porque no te pueden encerrar allá por que es ilegal y allá lo que hacen es que tú estás en una casa, vas a las juntas de doble A, visitas a tu familia, o sea te reintegras a la sociedad y a mí me ayudó mucho más eso, porque yo lo que tenía era muy antisocial”, sentenció Chávez Jr para detallar ese proceso de recuperación que se extendió por aproximadamente año y medio.

Foto: Mexsport 


