La crisis doblegó a la política en el beisbol cubano

Cuba atraviesa una crisis histórica en el béisbol, con mala gestión, deserción de jóvenes talentos y dificultades para regresar al primer plano internacional.



A mediados del año pasado, Cuba tocó fondo en beisbol, el deporte número uno en la isla. Bajó hasta la posición 12 del ranking de la World Baseball Softball Confederation (WBSC), el peor sitio para los cubanos desde que se inventó este sistema en 2011.

Ese doceavo sitio no fue sólo un síntoma, es la enfermedad en sí misma. Juan Reinaldo Pérez es el mandamás en el beisbol isleño. Llegó a ese lugar por más fortuna que trayectoria. Fue designado hace más de cuatro años como comisionado nacional de beisbol, tras la muerte de Ernesto Reynoso por covid-19, y meses después se convirtió en el presidente de la Federación Cubana de Beisbol y Softbol (FCB), tras el fallecimiento de Higinio Vélez, lo que lo llevó a asumir dos responsabilidades en una.

Bajo su cargo, la actual Serie Nacional vive su “peor edición de la historia”. Aunque eso salta a la vista, por si hubiera dudas, la misma televisión estatal, encargada de meter bajo la alfombra todo lo que huela a crítica, fue la que lo señaló a nivel nacional en diciembre. Ha habido varios juegos pospuestos porque no ha habido flujo eléctrico –los apagones llegan a durar hasta 20 horas cada día–, algunos beisbolistas han contraído alguno de los virus que han azotado a la isla desde el año pasado, más problemas de hospedaje y transportación de los equipos, porque no hay combustible ni para eso.

Para los jóvenes no hay opciones de desarrollo. Se han cancelado las últimas ediciones del Torneo de Beisbol Sub-23, el campeonato nacional de 9-10 años, la etapa final del Beisbol 5, la Copa Nacional de Beisbol femenino, y quedó sin concluir el Campeonato Nacional Sub-18. Simplemente hay pocos recursos y se van a otros rubros.

Ello ha obligado a que más de mil atletas se hayan fugado del país en la última década. La mayoría, beisbolistas, muy jóvenes, siendo, en muchos casos, unos adolescentes que no superan los 15 años y que, para salir, toman el riesgo de treparse a una lancha y salir hacia República Dominicana, la ruta que debe seguir este talento joven que busca llenarle el ojo a los visores de la MLB.

Esta enfermedad en la pelota cubana puso contra las cuerdas a las autoridades, más avezadas en las rutas de escalar en el organigrama del Partido Comunista que del aspecto deportivo. En julio pasado, con la mente puesta en el próximo Clásico Mundial de Beisbol, que empieza en marzo, la Federación Cubana de Beisbol tuvo que recular y debatir cambios al artículo 1.6 del reglamento de la Serie Nacional para integrar a la selección a peloteros que hayan “desertado” –palabra usada por el régimen para castigar a quien “abandona un deber, un lugar o una causa”, según la RAE–.

Algunos beisbolistas han dicho que sí; otros pusieron tierra de por medio. Las negativas han expuesto el hostigamiento que vivieron por buscar una mejor vida. El último en contar el porqué de su decisión fue el lanzador Rafael Sánchez. El jugador de los Blue Jays de Toronto intentó salir por la vía legal a través del aeropuerto de La Habana, en 2021, pero ahí, antes de abordar un avión con destino a Guyana, fue detenido por la policía, llevado a un cuarto para ser interrogado y, al final, le prohibieron abordar. Poco después abandonó Cuba en una lancha que le envió un contacto en Dominicana.

Su salida trajo un castigo: no ha podido reunirse con sus seres queridos debido a las restricciones que el régimen impuso sobre él. Ha habido otros casos en los que la federación los ha suspendido de por vida de toda actividad. Difícil que sientan ganas de regresar.

Este año Cuba probará suerte en el mundial. Intentará, al menos, igualar su última participación, cuando quedó cuarto tras perder con México. Compartirá grupo con Puerto Rico, Canadá, Panamá y Colombia, un sector difícil que podría sepultar las aspiraciones de volver al primer plano internacional de un equipo que en 2006 fue subcampeón del mundo y en 2012, primer lugar en el ranking mundial.