La impunidad se viste de guinda

El 19 de enero evidenció cómo la impunidad y favoritismo político protegen a funcionarios involucrados en tragedias, escándalos y corrupción en México.



El 19 de enero fue uno de esos días que explican por qué la impunidad es un cáncer político difícil de eliminar en México.

En un solo día, el gobierno de Claudia Sheinbaum defendió, reacomodó o recicló a personajes marcados por tragedias, escándalos o denuncias graves. Todo tomando un segundo aire.

DESLINDE EXPRÉS

La mañana empezó con la tragedia del Tren Interoceánico, donde murieron 14 personas. Al ser cuestionada sobre una denuncia del PAN, la presidenta deslindó de cualquier responsabilidad a Gonzalo Bobby López Beltrán. Dijo que su papel en el proyecto fue honorífico, no técnico. Que revisaba tiempos, no obras. Que no tenía nada que ver con la supervisión estructural.

Así, el hijo del expresidente quedó fuera de la investigación, al menos desde el discurso presidencial. No hubo llamado a realizar indagatorias ni de responsabilidades políticas. Sólo un deslinde anticipado.

PREMIO INESPERADO

Ese mismo día se anunció otro movimiento. Francisco Garduño, excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), reapareció con cargo en la Secretaría de Educación Pública (SEP). Ahora será director general de los Centros de Formación para el Trabajo.

Conviene recordar quién es Garduño. Fue titular del INM cuando, en marzo de 2023, 40 migrantes murieron quemados en una estación migratoria de Ciudad Juárez. Las puertas estaban cerradas. Nadie los dejó salir. Garduño fue imputado, pero un juez le otorgó la suspensión condicional del proceso. No pisó la cárcel. Tomó cursos. Ofreció, muy tarde, disculpas públicas.

Menos de un año después, regresó al gobierno federal. Mario Delgado, titular de la SEP, incluso lo calificó como funcionario ejemplar.

Eso recuerda el caso de Ignacio Ovalle, director de Segalmex cuando se desviaron alrededor de 20 mil millones de pesos, el mayor fraude conocido del sexenio pasado. Ovalle fue removido, pero no procesado. Como “castigo”, lo enviaron de director a la Secretaría de Gobernación con Adán Augusto. Después se retiró tranquilamente de la administración pública. Nunca enfrentó cargos.

EMBAJADA TÓXICA

Ese mismo 19 de enero se sumó otro episodio. El diario El País reveló que Josefa González-Blanco dejará la embajada de México en el Reino Unido tras acumular 16 denuncias por acoso laboral. Durante su gestión, al menos 40 trabajadores abandonaron la sede diplomática. Hubo resoluciones internas que le dieron la razón a los empleados. La Cancillería no actuó.

González-Blanco se va sin sanción. Y su relevo apunta a ser Alejandro Gertz Manero.
El ex fiscal general dejó la FGR con un historial negro: acusaciones de usar la fiscalía para venganzas personales, nulos avances en casos emblemáticos de corrupción y señalamientos de haber convertido la institución en un despacho privado. Aun así, fue premiado con una de las embajadas más importantes del país.

EL PATRÓN

Tres casos en un día. Una misma línea: cuando ocurre una tragedia, se deslinda al cercano; cuando hay un escándalo, se reubica al responsable; cuando hay señalamientos graves, se ofrece una salida discreta.
Aquí el tema es que se prometió erradicar la corrupción y la impunidad del viejo régimen, pero en la práctica todo se mantiene. Los cercanos al poder siempre caen parados.

Así, la lealtad política pesa más que la responsabilidad, y se vuelve a mandar un mensaje peligroso a la administración pública. Si se pertenece al círculo correcto, equivocarse no cuesta.
Mientras eso no cambie, la impunidad seguirá siendo un cáncer político en México, aunque el color de gobierno sea otro.

EL DATO INCÓMODO

Pese al discurso contra el neoliberalismo, México concentra 22 de los 109 megarricos de América Latina, con 219 mil millones de dólares. Uno de cada cinco del total regional, señala Oxfam.