En la alianza oficialista nadie quiere cargar con el costo… pero todos hablan de “fuego amigo”. Primero, la senadora del Verde Juanita Guerra rompió en llanto al acusar que senadoras morenistas la invitaron al polémico salón de belleza en el Senado y luego la dejaron sola ante el escándalo. Después, el diputado Sergio Gutiérrez Luna descalificó como “tentativa de fuego amigo” una investigación sobre contratos públicos a una empresa de su padre. Dos casos distintos, misma narrativa: la culpa viene de dentro. O mejor dicho… más indicios de fractura interna de cara a la reforma electoral.
¿Y los acuerdos?
Primero pongan la reforma electoral por escrito, porque negociar a ciegas ya es política pública. Luis Armando Melgar, senador del Verde, insiste en que no se toca ni la autonomía del INE ni los plurinominales. Lo urgente, dice, es recortar de manera pareja el financiamiento a los partidos y frenar la infiltración del narcotráfico en elecciones, presidencias municipales y algunos cargos más. Acusa, además, que Morena quiere convertirse en partido único. Mientras tanto, Manuel Velasco, su coordinador parlamentario, asegura que no hay desavenencias con Morena ni con nadie, tanto así que, dice, se avanza en la mesa de negociación, están abiertos al método de selección y, eso sí, no debe eliminarse la cláusula de sobrerrepresentación.
Oídos tapados
Aunque el presidente de la Jucopo, Ignacio Mier, prometió abrir espacios para escuchar todas las voces sobre la reforma para reducir la jornada laboral, éstas se quedaron esperando. Quien, por separado, sí se hizo escuchar fue Alejandra Barrales, exlíder de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación y senadora de Movimiento Ciudadano. Con ella, dirigentes del Colegio de Pilotos Aviadores y de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México advirtieron que la propuesta llega tarde y mal, que el descanso no es una mercancía ni puede sustituirse con horas extra, y que la semana laboral debe ser de cinco días de trabajo por dos de descanso.
Momento de lucidez
La Cancillería acaba de hacer un gran descubrimiento: que existen diplomáticas de carrera, no sólo cuates políticos con pasaporte diplomático y hambre de canapés internacionales. El gobierno de la presidenta Sheinbaum, en un acto de insólita sensatez, decidió nombrar a profesionales en lugar de improvisadas exreinas de belleza o exlegisladores con inglés de secundaria abierta. Luz Elena Baños y Ana Luisa Vallejo, dos mujeres del Servicio Exterior Mexicano, han sido elegidas para representar a México en Guatemala y Belice. Toca reconocer.
Hackeo telefónico
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó la suplantación externa del número telefónico de sus oficinas centrales, utilizada para hacer llamadas falsas. Al parecer, algún genio decidió suplantar la línea de las oficinas centrales para intentar apoderarse de datos personales. Ya se presentó la denuncia correspondiente y se dará el seguimiento necesario. En caso de duda, pidió ignorar la llamada como si fuera de algún ex. Es de sentido común: la Cancillería no llama para pedir datos personales ni dinero, porque eso no forma parte de sus funciones.



