Los Chicago Bears han dado un gran paso hacia adelante en la búsqueda de una nueva casa. El tablero se mueve y las fichas comienzan a alinearse rumbo al noroeste de Indiana, donde uno de los equipos más emblemáticos ha comenzado a mirar con detenimiento hacia Hammond, donde podría encontrar el lugar idóneo para mudarse hacia un nuevo estadio.
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Los legisladores estatales han aprobado por unanimidad una enmienda que facilitaría el traslado de esta franquicia de la NFL. Los congresistas de Indiana que son parte del Comité de Recursos y Arbitrios de la Cámara de Representantes estatal dieron luz verde a una modificación del Senate Bill 27 que allana el camino para la construcción de un nuevo estadio cerca de Wolf Lake.
La propuesta crearía una Autoridad del Estadio del Noroeste de Indiana con la facultad de emitir bonos, adquirir terrenos y financiar la obra, mientras que los Bears destinarían 2 mil millones de dólares al proyecto.
El propio alcalde de Hammond, Thomas McDermott Jr., calificó la propuesta como una “oportunidad única en una generación” durante su testimonio ante el comité. “Hoy estoy aquí para decirles que Hammond está listo. Estamos listos para trabajar, listos para colaborar y listos para escribir el próximo capítulo de Indiana”.
La presidenta del consejo del condado de Lake, Christine Cid, se sumó a ese mensaje de optimismo. “La afición ya está formada. El entusiasmo y el impulso que impulsan este esfuerzo son reales. En los últimos 21 años en mi puesto, no me he encontrado con un proyecto tan prometedor”.
Wolf Lake, el sitio propuesto para el estadio, se extiende a lo largo de la frontera entre Illinois e Indiana junto a la interestatal 90, con una mitad en el sureste de Chicago y la otra en Hammond. La ubicación estratégica ofrece ventajas logísticas significativas, incluyendo la conexión ferroviaria de cercanías a través de la línea South Shore Line, que recientemente recibió una inversión millonaria para conectar a los viajeros entre Chicago y el noroeste de Indiana.
Los avances en Indiana contrastan con el estancamiento en Illinois, donde una audiencia legislativa crucial sobre incentivos fiscales para un posible estadio en Arlington Heights fue cancelada. La propuesta, que congelaría la tasación del impuesto predial de los Bears hasta por 40 años, enfrenta resistencia de legisladores que cuestionan el uso de fondos públicos para una franquicia millonaria.
A pesar de que los Bears han declarado que financiarán el estadio ellos mismos, buscan más de 850 millones de dólares en fondos estatales para infraestructura de apoyo, como carreteras y servicios públicos. La competencia entre estados no es nueva. Ya en 1995, los Bears presentaron un plan para construir un estadio en Gary, que fracasó por la negativa del consejo del condado a respaldar un impuesto sobre la renta para financiarlo.
Ahora, la historia podría repetirse con un desenlace diferente. Los Bears emitieron un comunicado señalando que la aprobación de la SB 27 “marcaría el avance más significativo en nuestros esfuerzos de planificación del estadio hasta la fecha”, mientras que el gobernador de Indiana, Mike Braun, destacó que “Indiana está abierto a los negocios, y nuestro entorno procrecimiento sigue atrayendo grandes oportunidades”.
A pesar del impulso en Indiana, la mudanza no es un hecho consumado. Los Bears no han cerrado un acuerdo y aún deben completar la debida diligencia sobre el sitio. Sin embargo, tras tres años de negociaciones y múltiples propuestas fallidas en Chicago y Arlington Heights, la presión para concretar un nuevo hogar aumenta.
Mientras tanto, los ecos de los Hammond Pros, equipo fundador de la NFL que jugó en la ciudad entre 1920 y 1926, resuenan como un recordatorio de que el fútbol americano y el noroeste de Indiana tienen una historia compartida que podría estar a punto de revivir.

Foto: Cortesía Chicago 


