Madero traicionó primero y hoy critica al PRIANRD

Gustavo Madero Muñoz no conoce la vergüenza.

En 2012 firmó el Pacto por México con el gobierno de Enrique Peña Nieto dizque para conseguir las reformas que hacían falta al país.

Era dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) y a invitación de Jesús Zambrano y Jesús Ortega, Los Chuchos, dueños del Partido de la Revolución Democrática (PRD), se reunieron con Luis Videgaray para urdir ese pacto, ideado por ellos.

El objetivo de Madero era quedarse con el control del partido, afianzarse en la dirigencia.

Los Chuchos o Nueva Izquierda perseguían lo mismo, porque el partido comenzaba a desmoronarse por la salida de Andrés Manuel López Obrador y porque los puros, los duros, ya los calificaban de traidores por entregarse a Peña Nieto.

Por eso firmó con el PRI y el PRD ese bodrio como primer acto de Peña Nieto en su incipiente gobierno, el 2 de diciembre de 2012.

Las reformas fiscal, energética, de telecomunicaciones y educativa estaban en el acuerdo.

La laboral sólo se continuó, porque Felipe Calderón Hinojosa, con quien Peña Nieto pactó su llegada a cambio de protección por los 100 mil muertos y 30 mil desaparecidos en su guerra contra el narco, estaba planchada.

Todo, con la intermediación de José Murat Casab y en sus dominios, sus terrenos.

El resto es conocido.

Andrés Manuel echó abajo todas las reformas.

Acabó con ellas y se lo dijo, incluso, en la cara a Peña en aquella reunión de equipos en Palacio Nacional, en la transición.

Hoy, Madero Muñoz, senador del albiazul, fracasado en su intento por ser el candidato del PAN a gobernador de Chihuahua, critica a Marko Cortés Mendoza, líder del partido, por presumir los resultados de la elección del 6 de junio y por aliarse al PRI y al PRD.

Para el imitador de su tío abuelo -Francisco I. Madero- del que copia hasta la imagen, el PAN no tiene nada que presumir, porque en la alianza con el PRI y el PRD no consiguieron el objetivo: quitar la mayoría en la Cámara de Diputados a Morena.

Miente, porque Morena perdió medio centenar de diputados y no alcanza ni con sus aliados del fraudulento Partido Verde y del no menos tapete Partido del Trabajo, la mayoría calificada, necesaria para las reformas constitucionales.

Y porque perdieron en los estados donde iban unidos. Ganaron Chihuahua con Maru Campos -a la que traicionó junto a Javier Corral, el actual mandatario y para el que trabajó, por su ambición de ser el candidato- y Querétaro con Mauricio Kuri.

También se mofa de los triunfos en la CDMX -nueve alcaldías de dieciséis, dos de ellas sin alianza- y de la recuperación en el Estado de México, donde los Congresos también fueron equilibrados.

Madero Muñoz ha sido siempre desleal. Con su presunto estilo directo, norteño, regio, pretende mostrarse sincero, abierto.

No lo es.

 

Vámonos: Guanajuato y Tamaulipas van de la mano. Ambos estados, gobernados por Diego Sinhue y Francisco García Cabeza de Vaca, están en manos del crimen.

Los dos son del PAN.

Los dos viven el abandono y el desdén del gobierno federal.

 

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