Marco Rubio presume acuerdo de agua con México como victoria de Trump

Ambos gobiernos consensuaron un plan técnico para la administración del agua en la cuenca del Río Bravo


Acuerdo de agua
Marco Rubio celebra acuerdo de agua con México. | Foto: Reuters

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que el acuerdo de agua alcanzado con México para atender la escasez del vital líquido en la frontera norte constituye un ejemplo del cumplimiento del presidente Donald Trump con el electorado estadounidense, al subrayar que el entendimiento beneficia de manera directa a agricultores y ganaderos de su país.

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En un posicionamiento difundido por el Departamento de Estado, Rubio calificó el acuerdo como una victoria para el sector productivo de Estados Unidos y agradeció a la presidenta Claudia Sheinbaum los esfuerzos sostenidos de México para atender las responsabilidades asumidas en el marco del Tratado de Aguas de 1944, instrumento que reguló desde hace más de ocho décadas la distribución del agua en los ríos internacionales.

Al respecto, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un comunicado en el que confirmó que ambos gobiernos consensuaron un plan técnico para la administración del agua en la cuenca del Río Bravo, en un contexto de sequía extrema y reducción sostenida de escurrimientos.

De acuerdo con la cancillería mexicana, el acuerdo se apegó de manera estricta a las disposiciones del Tratado de 1944 y estableció compromisos mínimos anuales ajustados a las condiciones hidrológicas reales, con prioridad para el consumo humano y la producción agrícola, además de mecanismos de gestión compartida para evitar escenarios de conflicto entre ambos países.

El tratado establece que México debe aportar a Estados Unidos, en ciclos contables de cinco años, una tercera parte de los excedentes de seis ríos afluentes del Bravo, con un mínimo acumulado de dos mil 158 millones de metros cúbicos por periodo, equivalentes a un promedio anual de 431 millones de metros cúbicos, mientras que Washington quedó obligado a entregar a México cerca de mil 850 millones de metros cúbicos anuales del río Colorado, sin condicionarlo a variaciones naturales del caudal.

Según lo informado por autoridades estadounidenses, el entendimiento actual incluye el compromiso de México de entregar un mínimo de 350 mil acres-pie de agua por año durante el ciclo vigente, así como la definición de un plan para abatir el déficit acumulado del periodo anterior, generado por varios años consecutivos de sequía en la región fronteriza.

Antes del acuerdo, el tratado ya contemplaba esquemas de compensación que permitían trasladar déficits al siguiente ciclo quinquenal, siempre que las presas no se llenaran con agua de propiedad estadounidense, supuesto en el que las deudas quedaban canceladas conforme a las disposiciones vigentes.

Este nuevo entendimiento contrasta con la postura asumida por el gobierno mexicano el año pasado, cuando la presidenta Sheinbaum rechazó cumplir entregas plenas al argumentar que, debido a la sequía extrema, “simplemente no hay agua”, y negó que México estuviera cediendo volúmenes superiores a los establecidos en el tratado.

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En abril de 2025, la mandataria explicó que su administración mantenía diálogo con los gobiernos de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua para definir cuánta agua podía entregarse sin afectar a los productores nacionales, al tiempo que sostuvo que los faltantes podían compensarse en ciclos posteriores conforme a lo previsto en el propio acuerdo internacional.

Sheinbaum también informó entonces sobre la instalación de una mesa bilateral integrada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Comisión Nacional del Agua y la Secretaría de Medio Ambiente, encargada de revisar el cumplimiento del tratado y evaluar las entregas con base en el volumen real almacenado en las presas y el comportamiento de las lluvias.

Con el acuerdo anunciado este martes, ambos gobiernos retoman una ruta de cooperación técnica para administrar el agua transfronteriza, mantener vigente el Tratado de 1944 y ofrecer certidumbre a las comunidades que dependen del recurso en una de las regiones más afectadas por la crisis climática.