En la SEP no se fue un técnico con décadas de experiencia docente, sino un comisario político. Marx Arriaga convirtió los Libros de Texto Gratuitos en trinchera personal y los usó como certificado de pureza obradorista.
Su salida también exhibe otra pelea: quién manda en el gobierno federal y quién puede ocupar los espacios.
EL ORIGEN
Marx Arriaga es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de llegar a la SEP fue director general de Bibliotecas Públicas en la Secretaría de Cultura.
Luego se instaló en la maquinaria editorial de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). En 2019 circularon mensajes públicos donde él mismo agradece la confianza de Beatriz Gutiérrez Müller y ella lo elogia abiertamente. Arriaga operó años con esa sombra protectora.
Durante el rediseño de los libros de texto fue uno de los principales defensores del nuevo modelo. Enfrentó críticas por errores en los materiales. En ese momento afirmó que se trataba de “áreas de oportunidad” y no de fallas estructurales.
También tuvo confrontaciones con académicos, especialistas y opositores que cuestionaron los contenidos.
LA SALIDA
Este viernes se viralizó su salida. Arriaga acusó que fue desalojado con fuerza pública. La SEP lo negó y anunció el mecanismo de salida. La plaza cambiará a “libre designación” a partir del día 15: un eufemismo para no decir que fue despedido.
Arriaga respondió con rueda de prensa. Ahí exigió documento formal de su despido, acusó presiones desde la derecha y se presentó como defensor del purismo obradorista en los Libros de Texto Gratuitos.
El sábado siguiente, Claudia Sheinbaum y Mario Delgado encabezaron un acto público en Tlaxcala donde la Presidenta afirmó que los libros no cambiarían en esencia y que el modelo educativo continúa, además de anunciar visibilidad histórica de mujeres.
El secretario de Educación, Mario Delgado, sostuvo que el desacuerdo se centraba en la actualización de contenidos. También aseguró que le habían ofrecido un cargo diplomático.
Arriaga confirmó que el cargo era una embajada, específicamente en Costa Rica, y dijo que rechazó la propuesta “por respeto a la causa”.
Estos hechos mostraron que quien realmente estaba detrás de la salida no era “la derecha”, sino Sheinbaum, ya que la designación de embajadores corresponde a la Presidencia, con aval del Senado.
LOS REACOMODOS
La salida de Arriaga se suma a una serie de movimientos impulsados por Sheinbaum para recuperar el hiperpresidencialismo que no le heredó AMLO.
A Hugo López-Gatell lo enviaron a Europa a representarnos ante la Organización Mundial de la Salud. Alejandro Gertz Manero salió de la Fiscalía General para ser embajador en Reino Unido, sustituido por una aliada, Ernestina Godoy. Francisco Garduño dejó el Instituto Nacional de Migración. José Antonio Romero Tellaeche fue removido del CIDE. Adán Augusto dejó la Coordinación de Morena en el Senado.
Todos son perfiles identificados con el obradorismo y con respaldo directo del sexenio anterior. En el caso de Arriaga, la diferencia fue la confrontación pública. Para pesar de los obradoristas, Sheinbaum no lo respaldó. En cambio, ratificó continuidad del proyecto educativo y redujo el conflicto a diferencias técnicas.
Así, la SEP fue otro campo de batalla donde Sheinbaum retomó espacios frente a las facciones obradoristas dentro del gobierno federal.
EL DATO INCÓMODO
En plena presión de Trump por los minerales críticos, LitioMx reservó por cinco años la información sobre exploración y costos, alegando “seguridad nacional”. Según su propio presupuesto, el 97% del gasto es para sueldos. No hay resultados públicos, sólo opacidad hasta 2031.



