México ante la desaceleración global, según Naciones Unidas

El informe World Economic Situation and Prospects 2026 de la ONU proyecta un crecimiento moderado para México



Foto: Cuartoscuro

México transita hacia 2026 en un contexto internacional marcado por crecimiento bajo, tensiones geopolíticas persistentes y una inflación que, aunque cedió, continua por encima de los niveles previos a la pandemia, de acuerdo con el informe World Economic Situation and Prospects 2026 de Naciones Unidas.

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En ese contexto, la economía mexicana muestra resiliencia relativa, alineada al desempeño de América Latina y el Caribe, región que mantiene una expansión moderada tras el enfriamiento observado en 2025, señala el documento que será presentado el próximo martes.

Advierte que la alta integración de México con la economía estadounidense amplifica los efectos de las decisiones comerciales y fiscales adoptadas en Washington, en particular los ajustes arancelarios y los cambios en política migratoria. Estas medidas alteraron flujos comerciales, cadenas de suministro y costos logísticos, con impactos desiguales por sector, aunque sin provocar una disrupción sistémica en la actividad productiva.

Desde la perspectiva interna, el informe identifica al consumo privado como uno de los principales soportes del crecimiento, respaldado por un mercado laboral que conservó estabilidad y por el peso de las remesas en la demanda doméstica. No obstante, Naciones Unidas señala que estos flujos quedaron expuestos a la evolución de la economía estadounidense y a modificaciones regulatorias, lo que introdujo incertidumbre sobre su futuro.

En materia de finanzas públicas, el análisis coloca a México entre las economías de la región con una posición de deuda manejable en términos comparativos, aunque con espacio fiscal acotado debido al entorno global de tasas elevadas y a la cautela de los mercados financieros. Este contexto limitó la capacidad de políticas expansivas y recomendó la necesidad de priorizar gasto e inversión con efectos directos en productividad, cohesión social y crecimiento de mediano plazo.

También subraya que la inflación en descenso permite una estabilización gradual del entorno macroeconómico, pero sin traducirse en una recuperación robusta de la inversión privada. La persistencia de precios elevados continuará presionando el poder adquisitivo y condicionará las decisiones de política monetaria en la región, incluido México.

Finalmente, Naciones Unidas concluye que el desempeño económico de México hacia 2026 dependerá en gran medida de su capacidad para aprovechar la reconfiguración del comercio global, atraer inversión asociada a manufactura avanzada y transición energética, y sostener estabilidad macroeconómica en un escenario internacional fragmentado. El informe advierte que, sin mayor cooperación multilateral y reformas al sistema financiero global, los márgenes de crecimiento sostenido para economías intermedias como la mexicana permanecerán limitados.