México vuelve a mirar a la ONU

Sheinbaum respalda a Bachelet para la Secretaría General de la ONU, marcando un cambio estratégico en la política exterior mexicana.



El respaldo de Sheinbaum a la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU marca un cambio interesante en la política exterior mexicana. No sólo abre la posibilidad de que, por primera vez, una mujer y una latinoamericana lidere la ONU, también refleja un discurso distinto dentro de Morena frente a un organismo que durante años fue descalificado. Y la decisión se da en un contexto internacional complejo, con Trump cambiando las reglas del orden mundial y debilitando el sistema multilateral.

EL “FLORERO”

La ONU es un organismo creado en 1945 que agrupa a 193 países para mantener la paz y promover la cooperación internacional. El Consejo de Seguridad, integrado por 15 países, concentra el poder real. Cinco de ellos, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, son permanentes y tienen derecho de veto. Si uno se opone, no hay resolución. Por eso, en conflictos internacionales, la ONU suele quedar paralizada. El expresidente López Obrador argumentaba que era ineficaz, costosa y burocrática, llegando a llamarla “un florero”. Hoy, la postura es distinta.

CARGO EN DISPUTA

La Secretaría General es el cargo más alto de la ONU. No gobierna países ni impone decisiones, pero administra la organización y actúa como mediador global. Convoca negociaciones, visibiliza crisis y propone agendas. Su nombramiento depende del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General, donde las potencias deciden. Ningún candidato llega sin su visto bueno. Nunca una mujer ha ocupado ese cargo. Michelle Bachelet, dos veces presidenta de Chile, ex comisionada de Derechos Humanos y ex directora de ONU Mujeres, cumple con el perfil político y diplomático para competir.

LA ERA TRUMP

La candidatura se da en un momento crítico. Con Trump, Estados Unidos ha dejado de pagar sus cuotas, acumulando una deuda superior a mil 500 millones de dólares. La ONU enfrenta una crisis financiera que amenaza operaciones básicas. Además, Washington se ha retirado de organismos como la OMS y ha reducido aportaciones voluntarias. La cooperación internacional se debilita justo cuando aumentan conflictos armados, crisis migratorias y emergencias climáticas. La próxima Secretaría General enfrentará una ONU con menos recursos, menor respaldo de potencias y pérdida de legitimidad.

EL CAMBIO

Claudia Sheinbaum anunció el respaldo de México a Bachelet junto con Chile y Brasil. Destacó su experiencia, su perfil pacifista y que ya es momento de que una mujer dirija la ONU. El respaldo implica también un viraje. Al inicio del sexenio se evaluó impulsar a Alicia Bárcena, actual secretaria de Medio Ambiente y ex titular de la CEPAL. Finalmente, México decidió sumarse a una candidatura regional. La decisión evita un choque directo con Estados Unidos. Promover a Bárcena, figura identificada con posiciones críticas frente a Washington, habría elevado la tensión. Bachelet ofrece un perfil más aceptable para las potencias, sin confrontación directa. Para México, apoyar a Bachelet significa recuperar presencia internacional, influir en la agenda multilateral y alinearse con gobiernos afines de la región. Si Bachelet llega al cargo, México ganaría mayor interlocución en temas clave como migración, pobreza, cambio climático y derechos humanos. El paso de descalificar a la ONU a intentar incidir en su liderazgo habla de un reacomodo pragmático de Morena frente a un escenario internacional hostil. La apuesta ahora es tener mayor influencia global, aun con reglas adversas.

EL DATO INCÓMODO

Entre 2022 y 2025, el gobierno dejó sin ejercer 51 mil 537 millones de pesos destinados a vacunación. Sólo en 2025 quedaron 645 millones sin usar. Mientras tanto, México lidera en casos de sarampión.