Miami Dolphins liberan al estelar Tyreek Hill: el fin de una era

La decisión concluye una etapa y el comienzo de una profunda reestructuración en la franquicia de Florida



Los Miami Dolphins liberarán al receptor abierto Tyreek Hill. Y con ello, se concretará el inminente fin de una era. El recuerdo del jersey número 10 cruzando la zona de anotación a la velocidad del rayo comenzará a desvanecerse en la memoria de una afición que recordará con un sabor agridulce esta última etapa de su equipo, que tuvo chispazos de brillantez pero se quedó corto en su intento por volver a ser un contendiente en la NFL.

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La decisión concluye una etapa y el comienzo de una profunda reestructuración en la franquicia de Florida. El ocho veces Pro Bowler y cinco veces All-Pro, actualmente se encuentra en rehabilitación tras una importante lesión en la pierna sufrida durante la temporada 2025 y no está claro cuándo o si jugará en 2026.

La gravedad de la lesión, una rotura del ligamento cruzado anterior combinada con una dislocación de rodilla, pone en duda el futuro de uno de los receptores más dominantes de su generación. Pero el contexto financiero fue el que precipitó la decisión. Hill habría tenido 11 millones de dólares de su contrato totalmente garantizados este mes, un desembolso que la nueva dirección no estaba dispuesta a asumir.

Cortar a Hill, quien se recupera de una rotura del ligamento cruzado anterior y una dislocación de rodilla, ahorrará a los Dolphins 22.8 millones de dólares contra el límite salarial. Una cifra sustancial que permitirá al equipo respirar con mayor holgura en un mercado donde cada centavo cuenta para construir una plantilla competitiva.

La purga no terminó con el receptor, ya que según informes de NFL Network, los Phins también han dado de baja al veterano defensor Bradley Chubb y al liniero ofensivo James Daniels, lo que confirma que la nueva administración llegó para hacer limpieza.

Hill, que cumple 32 años el 1 de marzo y durante años fue la amenaza profunda más rápida y peligrosa de la NFL, ingresará a la agencia libre antes de su temporada número 32 con unas estadísticas de por vida que lo colocan entre los grandes: 11,363 yardas y 83 touchdowns en 819 recepciones. Números que cualquier equipo contendería estaría dispuesto a considerar, siempre y cuando su rodilla responda positivamente a la rehabilitación.

Los Dolphins, que llegaron a los Playoffs en años consecutivos bajo el mando del entrenador en jefe Mike McDaniel, han sido uno de los equipos más decepcionantes de la liga en los últimos años. La etiqueta de promesa incumplida ha perseguido a una franquicia que, a pesar de contar con talento de primer nivel, nunca logró trascender en la postemporada. La paciencia de la directiva se agotó y los cambios eran inevitables.

Con los Dolphins en plena temporada baja de 2026, es innegable que se implementarían cambios bajo la dirección del nuevo gerente general Jon-Eric Sullivan y el entrenador en jefe Jeff Hafley. La dupla llegó con la misión de devolver la relevancia a la organización, que ha vivido más de sombras que de luces en las últimas décadas.

El adiós a Hill, Chubb y Daniels es solo el primer capítulo de una reestructuración que promete ser profunda y, probablemente, dolorosa para una afición que tendrá que armarse de paciencia mientras los nuevos gestores construyen su proyecto. Por lo pronto, el futuro de Hill es ahora una incógnita.

El talento de ‘El Cheetah’ es indiscutible, pero su edad y la gravedad de su lesión levantan dudas razonables sobre su capacidad para volver a ser el jugador desequilibrante que aterrorizó a las defensas durante una década. Por ahora, el receptor se enfocará en su rehabilitación, mientras en Miami ya piensan en cómo gastar los más de 22 millones que ahorrarán con su salida. El ciclo en Florida se cerró. Para Hill y para los Dolphins, comienza una nueva historia.