Mike Macdonald declara listos a sus Seahawks para el Super Bowl 2026: ”Estamos en excelente forma”

Mike Macdonald ha ajustado tuercas y aceitado máquina para afrontar una última batalla en busca de redención.



San José, California.- Los Seattle Seahawks han estirado las alas para emprender el vuelo hacia la gloria. El equipo campeón de la NFC ultimó detalles para enfrentar a los New England Patriots en el Super Bowl LX. Mike Macdonald ha ajustado tuercas y aceitado máquina para afrontar una última batalla en busca de redención.

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Bajo un sol templado en San José, California, en la mañana del sábado previo al Super Bowl LX, se respiró una calma electrizante. No era el silencio de la tensión, sino la tranquilidad plena de un viaje completado. En sus preparativos finales, los Seahawks realizaron un ensayo de 44 minutos, que fue menos sobre el ajedrez táctico y más sobre sellar un estado de ánimo.

“Estamos en excelente forma”, dijo el entrenador en jefe Macdonald, con una serenidad que contrastaba con el bullicio que estallaba a sus espaldas. “Los muchachos están de buen ánimo. Puedes oírlos. Por fin. Ha tomado un tiempo llegar aquí. Pero ya está aquí. Es increíble”.

Sus palabras fueron el eco perfecto de la escena. Mientras hablaba, un grupo de jugadores defensivos irrumpió en gritos y vítores, saliendo corriendo del campo de la Universidad Estatal de San José por última vez antes de la gran cita. No había rastro de nerviosismo, sino la energía suelta y alegre de quienes han dado todo lo que tenían que dar. En la banda, varios jugadores se enzarzaron en combates de shadow-boxing, con efectos de sonido de cómic, entre risas y empujones con fraternidad digna de hermanos.

“Cuando le preguntes al equipo, (el shadow-boxing) es lo que recordarán de los Seahawks del 2025, lo cual es genial”, reflexionó Macdonald, con una sonrisa. El propio entrenador bromeó sobre mantenerse al margen de esos duelos lúdicos: “Finjo que no conozco las reglas. Así que no me piden que lo haga”.

El día había comenzado con un acto de gratitud, recordando que el escenario glorioso se construye sobre cimientos anónimos. En una reunión de equipo, Macdonald reconoció al personal de apoyo, incluyendo al equipo de cocina, piezas esenciales en la estructura de la temporada. Luego, la mecánica familiar: “Luego tuvimos reuniones, un ensayo, tendremos una reunión de equipo y reuniones esta noche, y allá vamos”, resumió, trazando la hoja de ruta hacia el destino.

Hubo espacio para la ceremonia y la camaradería. Antes del ensayo, el equipo completo se trasladó al CEFCU Stadium para la foto oficial. Los jugadores, en sus imponentes uniformes azul marino, formaron por números. Los entrenadores y el personal, con polos blancos con el logo del Super Bowl LX, posaron en sus propios grupos.

En un gesto significativo, el mariscal de campo Sam Darnold y el tackle defensivo Leonard Williams, entre otros, se reunieron para una fotografía con el personal de fuerza y acondicionamiento, como tributo a los arquitectos del temple físico.

Luego, ya con la ropa de ensayo —camisetas, shorts y zapatillas—, se dirigieron al campo. Sin cascos, algunos con gorras de béisbol y gafas de sol, parecían más un grupo de amigos en un campo local que un ejército a las puertas de la batalla más importante. En la víspera de la gloria, eligieron la ligereza.

“Sabe cuál será su mensaje, pero lo mantendrá solo para el equipo”, zanjó Macdonald, al confirmar que no habrá oradores motivacionales externos. El mensaje final, íntimo y definitorio, vendrá de él, guardado para el sanctasanctórum del vestuario, donde pretende coronar el viaje.

Así se despide Seattle de sus preparativos: no con un grito de guerra, sino con risas compartidas; no con solemnidad férrea, sino con la confianza tranquila de quien ha llegado.