Mujeres mecánicas rompen estereotipos

México fue sede de una reunión con representantes de Argentina, Colombia, Chile y Venezuela para compartir experiencias del sector



Foto: Aracely Martínez

“Yo soy María Ángel y me gusta la mecánica”, con esa convicción una menor se expresa y demuestra que no hay edad para aprender un oficio en el que cada vez más mujeres comienzan a abrirse camino en un espacio históricamente dominado por hombres.

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Historias como esta reflejan el creciente interés en el trabajo automotriz, por ello, en México se llevó a cabo el primer encuentro internacional de mecánicas, una reunión que conjuntó a participantes de Argentina, Colombia, Chile y Venezuela para compartir experiencias y fortalecer la inclusión en la industria. La iniciativa fue impulsada por Beatriz Jiménez, fundadora de la Academia de Ingeniería Rosa y directora de Esfe Centro Automotriz.

De acuerdo con Jiménez, el encuentro fue privado y simbólico, pues busca marcar “un antes y un después” en la participación femenina dentro de este sector, por lo que adelantó que el siguiente paso será la realización del primer congreso global de mujeres mecánicas, donde se abordarán temas de capacitación, especialización e innovación, así como la creación de una certificación de mecánico global.

Una academia para cambiar la industria

La Academia de Ingeniería Rosa, ubicada en la carretera Picacho-Ajusco 668 en la Ciudad de México, es el proyecto que impulsa esta transformación. Se trata de un taller y centro de capacitación que ofrece formación gratuita a mujeres interesadas en convertirse en técnicas automotrices.

El programa surge como respuesta a los obstáculos que enfrentan las mujeres en el sector, entre ellos la falta de oportunidades laborales y los estereotipos de género. Además de impartir clases, el espacio también brinda servicios mecánicos a clientes y busca que las alumnas encuentren ambientes laborales seguros al integrarse al mercado de trabajo.

Aprender de mecánica

El curso de formación tiene una duración de tres meses y combina teoría con práctica. Durante este periodo, las participantes aprenden a desarmar motores, diagnosticar fallas y realizar reparaciones automotrices, habilidades clave para su incorporación en el oficio. Sin embargo, el camino no siempre es sencillo. Muchas de las estudiantes enfrentan presiones sociales o familiares que cuestionan su decisión de dedicarse a la mecánica. A pesar de ello, la academia ha logrado incrementar la presencia femenina en esta industria y demostrar que ellas también pueden destacar en este ámbito.

Hacia talleres incluyentes

Más allá de la capacitación técnica, el proyecto busca transformar la cultura del sector automotriz. Para ello, promueve la certificación de talleres incluyentes que garanticen condiciones laborales seguras y libres de discriminación para las mecánicas egresadas.

Con iniciativas como la Academia de Ingeniería Rosa y los encuentros internacionales de mujeres mecánicas, sus impulsoras buscan abrir nuevas oportunidades y demostrar que el talento no tiene género en los diferentes ámbitos.