“¡No llegaron todas!”: miles marchan en el país contra la violencia hacia las mujeres

Desde el Monumento a la Revolución y el Ángel de la Independencia, contingentes avanzaron hacia el Zócalo con consignas, batucadas y fichas de búsqueda, mientras exigían justicia por feminicidios y desapariciones



Foto: Aracely Martínez

Desde el Monumento a la Revolución y el Ángel de la Independencia comenzaron este 8 de marzo las principales marchas por el Día Internacional de la Mujer en Ciudad de México, entre altavoces, consignas, fotos de desaparecidas y cientos de impresiones de alertas Amber levantadas a lo largo del trayecto. La protesta avanzó también con una presencia más visible de mujeres migrantes, afromexicanas, trans, de pueblos originarios y de las periferias, sectores que hicieron oír sus propias demandas dentro de la jornada. En la movilización participaron alrededor de 120 mil mujeres y el saldo fue blanco, de acuerdo con la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

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La movilización avanzó con una advertencia directa colocada frente al poder: “No llegaron todas, sólo llegó ella”, una frase dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras las calles se llenaban de reclamos por la falta de respuesta a las demandas de justicia, la búsqueda de mujeres, hombres y menores de edad desaparecidos, así como el castigo a la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas.

En un país donde en enero de 2026 se registraron 154 mil 703 delitos y 24 mil 255 víctimas, de las cuales 9 mil 58 fueron mujeres, la movilización volvió a poner en el centro que la deuda sigue abierta y que las cifras no alcanzan a explicar el tamaño de la ausencia.

Todo eso ocurría mientras la presidenta Claudia Sheinbaum encabezaba un acto para conmemorar la fecha desde el Campo Marte, donde destacaba el papel de las mujeres en las Fuerzas Armadas y afirmaba que “las mujeres mexicanas hemos sido tejedoras de la patria” y que “aún hay retos por delante, la igualdad plena se construye todos los días”.

En la marcha y en el Zócalo, frente a Palacio Nacional, sin embargo, el mensaje era otro. En las vallas, en las cartulinas, en las pintas y en las imágenes de mujeres violentadas, la consigna fue que no han llegado todas y que la conmemoración institucional no resuelve por sí misma la violencia, las desapariciones ni la impunidad.

Desde distintos puntos, entre ellos la Glorieta de las Mujeres que Luchan, comenzaron a avanzar contingentes de mujeres adultas mayores, niñas, madres de hijas víctimas de feminicidio, afromexicanas, integrantes de redes contra la trata de personas, migrantes, mujeres de pueblos originarios, trans y de las periferias. También marcharon mujeres en patines, artesanas, contingentes de apoyo a las mujeres policías y organizaciones como la Unión de la Lucha Vecinal del Valle de Anáhuac, que se sumaron con la exigencia de una sociedad donde cada quien viva de su trabajo y no del trabajo ajeno.

Colectivos, abuelas, madres, hijas y también menores de edad participaron en la movilización. Muchas de ellas explicaban que marchaban para que las nuevas generaciones aprendan que no se debe permitir ningún tipo de violencia contra las mujeres. En varios puntos del recorrido y en la plancha del Zócalo capitalino, la canción “Sin miedo” de Vivir Quintana acompañó la protesta y fue coreada por los contingentes.

Entre la multitud también se observaron niñas con alas moradas de mariposa en la espalda, donde escribieron frases como “quiero vivir sin miedo” o “quiero seguir viva”, mientras caminaban tomadas de la mano de sus madres, hermanas o abuelas.

A lo largo de la marcha también se escuchó el ritmo de batucadas que acompañaron a los contingentes, así como distintas expresiones culturales organizadas por colectivas para generar conciencia sobre la violencia contra las mujeres. Los tambores, los cantos y las intervenciones artísticas se mezclaron con las consignas, convirtiendo la marcha también en un espacio de memoria y denuncia.

Las consignas se escuchaban de forma constante a lo largo del recorrido. “Hay que gritar bien fuerte por todas las que ya no están”, repetían algunos grupos a través de altavoces. En otro punto, un contingente señalaba que “hoy no hay una mujer adulta en este país y en el mundo que no haya sufrido acoso”.

Varias manifestantes llevaban pancartas con nombres de mujeres desaparecidas o víctimas de feminicidio. En algunos momentos se detenían para leerlos en voz alta y, tras cada nombre, el grupo respondía al unísono: “¡Esta es tu lucha!”.

Otra de las consignas que se escuchó durante el recorrido fue: “Señor, señora no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”.

Entre los contingentes también avanzaron madres buscadoras que portaban fotografías de sus hijas desaparecidas y fichas de búsqueda. Algunas levantaban las imágenes mientras caminaban, otras las colocaban en pancartas o las mostraban al paso de la movilización, repitiendo sus nombres para que no quedaran en el olvido.

También aparecieron mensajes que denunciaban la violencia contra mujeres de comunidades indígenas y el abandono institucional frente a estos casos. “¿En dónde están todos estos policías cuando el crimen organizado desplaza, secuestra, viola y mata a mujeres de pueblos originarios?”, señalaba una de las pancartas levantadas entre la multitud.

Durante la movilización no faltaron pintas en muros y vallas, e incluso se registraron intentos de derribar estructuras colocadas frente a negocios. En esos momentos, integrantes de la Policía Metropolitana, conocidas como Ateneas, lograron persuadir a algunas manifestantes que intentaban realizar actos vandálicos y evitaron mayores daños en esos puntos.

La movilización no se limitó a la capital del país. A lo largo de la jornada se realizaron manifestaciones en distintas entidades de la República, donde miles de mujeres salieron a las calles para exigir justicia frente a la violencia feminicida, la desaparición de mujeres y la falta de respuestas institucionales ante estos delitos.

En el estado de Morelos se registraron algunos momentos de tensión cuando los contingentes llegaron a las inmediaciones del Palacio de Gobierno. El inmueble fue resguardado con vallas y estructuras metálicas, una medida que se aplicó por primera vez ante el clima de indignación social que se vive en la entidad.

Durante la movilización en esa entidad, las manifestantes exigieron avances en las investigaciones de los feminicidios de Kimberly y Karol, casos que han generado indignación entre organizaciones civiles y colectivos feministas. Los nombres de ambas jóvenes fueron mencionados durante la protesta como parte de las exigencias para que los responsables sean identificados y castigados, en un contexto donde colectivos y organizaciones han señalado que la impunidad continúa siendo uno de los principales obstáculos para erradicar la violencia contra las mujeres.

Aparición del bloque negro

Al cierre de la movilización, un grupo integrado mayoritariamente por hombres causó destrozos en uno de los edificios del Gobierno de la Ciudad de México. La situación generó **tensión