Pase sanitario es una especie de dictadura

En Francia se manifiestan por quinta semana consecutiva contra las medidas anticovid

PARÍS.- Por quinta semana consecutiva, decenas de miles de franceses han protestado en las calles de varias ciudades del país contra las medidas para frenar el coronavirus, centrando sus críticas en la implantación del pase sanitario: “Esto es una especie de dictadura”, coincidieron varios de los manifestantes.

París, Marsella, Lyon, Nantes o Montpellier han sido algunas de las ciudades que han acogido protestas, días después de que haya entrado en vigor el llamado pase sanitario, un código que las autoridades francesas emiten digitalmente y que permite ir a los hospitales, cines, museos, trenes u otros espacios públicos.

“Lucho contra esta especie de dictadura en la que se ha convertido Francia, el país de las libertades”, denunció en declaraciones a varios medios Carlo Alberto Bursa, un abogado de origen italiano que lideró una de las tres manifestaciones que se celebraron este sábado en París.

Este código al que alude Bursa -validado por los jueces del Constitucional francés- se genera cuando una persona tiene la pauta de la vacuna completa, un test de antígenos o PCR negativo con 72 horas de validad o un certificación de cura de la covid.

En la protesta a la que acudió este letrado, considerado una especie de gurú por los críticos a las restricciones por la pandemia, partió de la Plaza de la Bolsa, en pleno centro de París.

Valérie, de 54 años, escogió esta movilización después de haber visto un vídeo por Internet precisamente de Bursa. La mujer trabaja en un centro sanitario de la zona de París, en la parte de la restauración.

“Me he vacunado a la fuerza por miedo a perder mi trabajo, creo que me han envenenado. Lo que me ha hecho venir hasta aquí ha sido que mi jefe me ha hecho firmar un papel que me habilita a controlar el pase sanitario de otros. Yo no soy policía, ni médico”, se desahogó ante EFE.

Además de la protesta que se inició en la Bolsa, otras dos se celebraron en diferentes puntos de la capital, una promovida por el minoritario partido de ultraderecha “Los Patriotas” (fundado por Florian Philippot, el exnúmero 2 de Marine Le Pen) y otra por grupos que se identifican como “chalecos amarillos”, un célebre movimiento de contestación nacido en 2018.(EFE)