Desde noviembre pasado, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) puso en marcha un programa piloto de acompañamiento emocional con perros, en coordinación con la Guardia Nacional. La iniciativa, considerada única en México, busca ayudar a los viajeros a enfrentar momentos de ansiedad o tensión previos a sus vuelos mediante la interacción con canes socializados especialmente para este propósito.
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El teniente de la Guardia Nacional Francisco Neftalí Vargas Castro, comandante de la sección canófila del Segundo Batallón de Seguridad a Instalaciones Aeroportuarias, explicó que el proyecto ha tenido una aceptación notable entre los usuarios. “Es algo increíble cómo la gente los ha recibido. Muchos llegan estresados y al verlos cambia por completo su semblante; a diario escuchamos gracias, me hicieron el día”, afirmó, al destacar el impacto positivo en el bienestar emocional de los pasajeros.
Cuatro aliados de la calma
El escuadrón está integrado por Tacho (labrador retriever), Delta (dachshund), Mamut (bulldog francés) y Marshall (samoyedo). Aunque no son perros de trabajo ni de asistencia tradicional, han sido socializados en salas de última espera, áreas de llegadas y salidas, así como en espacios públicos del aeropuerto, con el fin de adaptarlos a ruidos, aromas y altas concentraciones de personas.
El objetivo es que sean cariñosos, dóciles y no agresivos. Para ello, los oficiales asignados son seleccionados por su personalidad tranquila y su capacidad de guiar a los animales de manera amable, sin recurrir a los métodos tradicionales de adiestramiento operativo basados en recompensas o condicionamientos estrictos.
Recorridos estratégicos
Los perritos realizan recorridos estratégicos principalmente en el área estéril, donde los pasajeros están próximos a abordar y se concentra el mayor número de casos de estrés, ya sea por retrasos, problemas de tráfico o por tratarse del primer vuelo de muchos usuarios.
Los binomios trabajan en horarios variables de entre una hora y hora y media, garantizando el descanso adecuado, ya que aún son cachorros. La interacción está abierta a cualquier persona, incluso si no presenta ansiedad, con la única recomendación de no ofrecerles alimentos, pues siguen una dieta supervisada por un médico veterinario.
Viajeros felices
Viajeros consultados coincidieron en que la presencia de los perros genera tranquilidad y mejora la experiencia de viaje. Una pasajera afirmó sentirse “relajada” tras convivir con uno de ellos, mientras que otra calificó la iniciativa como “muy buena”, especialmente para quienes temen volar o padecen ataques de pánico.
Algunos usuarios consideran que este modelo podría replicarse en otros espacios públicos de alta afluencia, como oficinas gubernamentales, donde los tiempos de espera suelen generar desesperación.
Aunque comenzó como prueba piloto, la expectativa es que el escuadrón permanezca de forma indefinida e incluso pueda expandirse a otros aeropuertos del país. Vargas Castro subrayó que esta labor representa una nueva dimensión del trabajo canino, enfocada en transmitir paz mental y bienestar, más allá de las funciones tradicionales de seguridad.
“Queremos que estos perritos sigan dando resultados muy positivos y que más personas se beneficien de su compañía”, señaló el mando, convencido de que el simple acto de acariciar a un perro puede transformar un momento de tensión en una experiencia más humana y amable.

Foto: Aracely Martínez 







