Pumas se llevó el orgullo; de último minuto, ganó el Clásico ante un América muy conformista

Los felinos llegaron a 23 puntos y por ahora son cuartos; América se quedó en 17 y es octavo



Foto: Aracely Martínez

Lo podrán multar con miles de pesos, pero Efraín Juárez tiene razón: en estos Pumas “sobran huevos”. Lo que parecía iba a terminar en un frío Clásico Capitalino sin goles, los felinos lo ganaron de último minuto 1-0, gracias a un penal bien cobrado por Robert Morales.

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Y América se llevó como resultado un descalabro muy doloroso, porque además de que ni de broma convence, la versión que presentó en uno de sus juegos más importantes de la fase regular, fue muy pobre.

Luego de que la semana pasada Pumas le arrancó el empate a Cruz Azul con mucha garra y espíritu, la moral del conjunto felino llegó muy arriba para este Clásico Capitalino.

Por ello es que si bien en un partido de estos, así haya diferencia notoria entre ambos equipos, como se juega el honor y el orgullo deportivo, las condiciones de ambos equipos suelen nivelarse.

La atmósfera fue completamente auriazul; sí había una parte azulcrema en una de las cabeceras pero claramente era visitante, por lo que las condiciones estaban dadas para que los universitarios sacaran los tres puntos.

Tanto porque van mejor que América en la tabla como también al estar de local con toda su gente de por medio. Sin embargo, a las Águilas, por mucho que no convenzan, no se les puede dar por sentadas.

En la parte inicial tanto Pumas como América tuvieron claras para abrir el marcador; primero, las Águilas se acercaron con un riflazo de larga distancia, hecho por Brian Rodríguez.

Y el recién renovado de contrato, Keylor Navas, rechazó el esférico de gran forma, con lo que la afición, tal cual se le brindó desde antes del cotejo, volvió a ovacionar a su referente más importante en la actualidad.

Pero si hablamos de jugadas claras, la más fue del lado del local; Juninho Vieira se escapó a velocidad y ante la salida del arquero Rodolfo Cota, sacó el disparo que se estrelló en el poste.

El grito de gol se quedó atorado en la garganta de los más de 40 mil aficionados que se dieron cita en el estadio, pero los auriazules ya estaban más cerca del gol.

La primera parte se terminó sin anotaciones. André Jardine presentó un América propiamente conservador, que priorizó la tenencia de la pelota y aguantar a Pumas en zona defensiva. Bastante conformista.

Efraín Juárez, fiel a su estilo, presentó una ofensiva interesante, porque aventó a Memo Martínez de titular junto a Juninho y Robert Morales.

Aunque esa fórmula no le dio resultados y en la parte complementaria, tuvo que modificarle a su aparato ofensivo; entraron Uriel Antuna y Jordan Carrillo, para tener más dominio del esférico con profundidad por los costados.

América, en tanto, encontró en el tiro de larga distancia una llave para acercarse y generar peligro. Esta vez, fue Alejandro Zendejas quien obligó a Keylor a emplearse a fondo.

El arquero tico volvió a responder de gran forma, por lo que el arco auriazul está muy bien resguardado; ahí, los felinos ya no tienen de qué preocuparse desde hace tiempo.

La realidad también es que América se presentó en este escenario con muy poca propuesta ofensiva; Jardine le tuvo mucho respeto a estos Pumas, que dicho sea de paso, les faltó bastante idea, aunque al final obtuvieron su premio porque fueron los que más propusieron.

Los últimos minutos fueron de mucha frustración para la afición auriazul, porque en el aire se seguía sintiendo que existía la posibilidad de ganar el juego.

Y cuando parecía que el duelo iba a terminar en un frío 0-0, una falta dentro del área de Cristian Borja sobre Memo Martínez dentro del área, cambió el destino de este Clásico.

Aunque en un principio, el árbitro César Ramos no vio la infracción y lo tuvieron que asistir del VAR para que revisara la jugada.

Ahí encontró la infracción del lateral azulcrema sobre el delantero auriazul y explicó en el sonido local su decisión. El encargado de cambiar la historia de este Clásico a favor de Pumas, fue Robert Morales.

El uruguayo se enfiló desde los once pasos y engañó completamente a Rodolfo Cota, quien se lanzó al lado contrario. El Olímpico se volvió completamente loco, la euforia fue total y los Pumas de Efraín Juárez, volvieron a escribir una noche épica, ni más ni menos que ante el acérrimo rival.

Y América, recibió un sendo castigo a su pobre propuesta en este encuentro. En el pecado llevó la penitencia André Jardine, porque su equipo nunca salió a ganar; salió a ver qué rescataba y por ello se fue con las manos vacías.