La consulta de revocación de mandato en Oaxaca terminó por exhibir la crisis política entre Morena y el Partido del Trabajo. El resultado mostró una fractura que el partido en el poder intenta contener a nivel nacional.
Salomón Jara conserva el cargo. Pero el costo político fue alto. Casi cuatro de cada diez personas que acudieron a votar rechazaron al gobernador. Ese nivel de rechazo no es menor.
OPOSICIÓN DESDE CASA
El principal adversario de Salomón Jara en la jornada no fue el PRI ni el PAN. Fue su propio aliado. El PT operó abiertamente a favor de la revocación.
De acuerdo con la crónica de Ernesto Núñez en El País, Benjamín Robles, dirigente estatal del PT, publicó su boleta marcada a favor de quitar al gobernador. No fue un gesto aislado. Fue una señal política. Horas después, la diputada federal Margarita García García y varios presidentes municipales del PT confirmaron que también votaron por la revocación.
Morena y PT no actuaron como aliados. Montaron estructuras paralelas. En los hechos, compitieron.
NÚMEROS INCÓMODOS
Las actas que circularon en redes sociales refuerzan el diagnóstico. En varias casillas de Oaxaca de Juárez y municipios conurbados, los votos por la revocación superaron con amplitud a los de permanencia. En algunos casos, proporciones de dos a uno y hasta tres a uno contra el gobernador.
Incluso en la casilla donde votó Salomón Jara la derrota fue clara. Más del doble de votos pidieron su salida.
Los datos apuntan a una movilización organizada, no espontánea. Y detrás de esa movilización estuvo el PT.
Pero esta ruptura no nació con la consulta. Viene de tiempo atrás.
Benjamín Robles ha acusado a Salomón Jara de corrupción, mal gobierno y vínculos con el crimen organizado. En redes y declaraciones públicas lo ha llamado “narcogobernador”. Un señalamiento grave, lanzado desde dentro de la coalición gobernante.
Por su parte, Margarita García ha documentado presuntos despilfarros en turismo y salud. Denunció pagos millonarios en conciertos, eventos y promoción turística, mientras persisten carencias en hospitales y servicios básicos. También promovió puntos de acuerdo para auditar el gasto de la Guelaguetza y otras actividades oficiales.
Estas acusaciones no fueron atendidas ni desmentidas a fondo. Se acumularon. Y encontraron en la revocación un canal político.
ECO NACIONAL
Lo ocurrido en Oaxaca no pinta para nada como un problema local.
Morena impulsa una reforma electoral que requiere mayoría calificada. Sin el PT, no hay reforma. El propio Ricardo Monreal lo ha reconocido. Y el PT lo sabe.
La consulta mostró que el PT está dispuesto a confrontar a Morena cuando considera que se le margina o se ignoran sus señalamientos. No es un aliado dócil. Ya lo demostró en Veracruz, donde compitió solo y ganó decenas de municipios. Oaxaca confirma ese patrón.
Salomón Jara seguirá en el cargo. Pero sale debilitado. La consulta que buscaba legitimarlo terminó por exhibir su desgaste.
Morena, por su parte, recibe una advertencia clara. Los aliados pequeños también cobran facturas. Y pueden hacerlo en las urnas, no sólo en el Congreso.
La revocación no fue vinculante. Pero sí dejó claro que la unidad de la coalición gobernante ya no es automática. Y es que el PT cruzó otra línea en Oaxaca. A nivel nacional, Morena tendrá que vigilar cuándo y dónde volverá a hacerlo.
EL DATO INCÓMODO
En menos de media hora, la Comisión Permanente ratificó a Alejandro Gertz Manero como embajador en Reino Unido. Con poco debate y por votación a mano alzada. Al terminar, salió entre sonrisas y abrazos por legisladores de todos los partidos.



