San Francisco, un ambiente festivo y la tensa calma previa al Super Bowl LX

Los sitios principales de San Francisco han sido tomados por asalto por ambas bandadas y son por ahora solo gritos de furia de ambos lados de la acera



San Francisco, California.- Una tensa calma se respira en el ambiente de esta ciudad. La efervescencia por el Super Bowl LX finalmente se desató y se ha desbordado por las doradas calles que se han pintado de azul. Ya sea combinado con rojo y blanco con los aficionados de New England Patriots, o con verde y gris, por la fanaticada de Seattle Seahawks, pero la guerra ha comenzado.

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Los sitios principales de San Francisco han sido tomados por asalto por ambas bandadas y son por ahora solo gritos de furia de ambos lados de la acera, antes de que sus equipos se topen en el emparrillado del Levi’s Stadium en la hora de la verdad.

Los históricos Cable Cars —el último sistema de tranvía manual del mundo e icono histórico que recorre las empinadas calles desde 1873— trasladan a los turistas por áreas como Fisherman’s Wharf y Union Square, donde coexisten como buenos rivales deportivos que aguardan por el estallido de la batalla.

En la cúspide de la Lombard Street, esa empinada calle residencial y mundialmente famosa, al ser la más sinuosa del mundo, un par de grupos de aficionados de los Hawks y Pats, se encuentran y sonríen, cada uno con la seguridad y determinación de que su bando resultará vencedor al caer la noche este domingo en Santa Clara, California. Por lo pronto, lo políticamente correcto y las apariencias son guardadas para no desentonar con el festivo ambiente que solo un día previo al partido del año puede ofrecer.

Al bajar esa colina entre Hyde y Leavenworth, por sus ocho curvas cerradas en forma de horquilla, ríos de aficionados de todos los equipos desembocan en la marina, por la zona de Pier 39, donde decenas de personas ingresaron por montones a las tiendas pop-up de la NFL Shop en busca de artículos oficiales alusivos al Super Bowl LX.

Ahí, un grupo de fanáticos de los Seahawks a bordo de un bus comienza a gritar con estruendo y orgullo. “¡Vamos, Seahawks!”, repiten una y otra vez mientras avanzan a vuelta de rueda para presumir su amor por el conjunto dirigido por Mike Macdonald. Un auto con dos Patriots toca el claxon como respuesta.

San Francisco ha sido tomada por dos de sus más grandes enemigos, y ya sea un rival divisional o un equipo que se despegaría aún más en la pugna por el mayor número de coronas, pero al menos este fin de semana, los 49ers deben saborear la amargura de tener en casa a un par de incómodos huéspedes.