Seattle Seahawks vs. New England Patriots: Super Bowl LX tendrá mentes maestras a la defensiva con Mike Macdonald y Mike Vrabel

Seattle Seahawks y New England Patriots chocan en el Super Bowl LX con Mike Macdonald y Mike Vrabel como protagonistas del duelo defensivo.



Reuters

Mike Macdonald y Mike Vrabel han hecho historia al llevar a Seattle Seahawks y New England Patriots al Super Bowl LX. Será apenas la cuarta edición del Gran Juego en que dos entrenadores en jefe de primer o segundo año se enfrenten por el título de la NFL. Pero además, sus logros marcan el fin de una era de dominio en que head coaches de vocación ofensiva aparecían en una Final con sus imponentes ataques.

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En El arte de la guerra (500 AC), Sun Tzu postula que “la mejor defensa es un buen ataque”. Dicha hipótesis sugiere que la proactividad supera a la pasividad, pues su esencia radica en que una ofensiva decisiva no solo busca imponerse, sino que actúa como mecanismo de protección, al desestabilizar al adversario, al reducir su margen de réplica y salvaguardar los intereses propios al controlar la dinámica del conflicto.

Durante años, en la liga proliferó esa filosofía debido al imponente dominio de entrenadores con vocación ofensiva: Sean McVay con Los Ángeles Rams, Sean Payton con Denver Broncos —anteriormente con New Orleans Saints—; Andy Reid con Kansas City Chiefs o Nick Sirianni con Philadelphia Eagles. Todos ellos han sido competitivos en la última década y han dominado las trincheras con sus feroces ataques.

Sin embargo, eso parece haber cambiado un poco. Tras el éxito esta temporada de Macdonald y Vrabel, dos estrategas más enfocados en la defensa, la tendencia de entrenadores de ese corte, ha resurgido. Hasta el momento, se han contratado ocho entrenadores de cara a la siguiente campaña. Tres de ellos tienen una mentalidad defensiva, cuatro son de ofensiva y uno —John Harbaugh con New York Giants— proviene de equipos especiales.

En las últimas 10 ediciones del Super Bowl, 12 head coaches diferentes han dirigido el Gran Juego. Solo tres de ellos —Ron Rivera, Dan Quinn y Bill Belichick— tenían un perfil defensivo. Los otros nueve —Andy Reid, Sean McVay, Nick Sirianni, Kyle Shanahan, Zac Taylor, Bruce Arians, Doug Pederson y Gary Kubiak— tenían una predilección por la ofensiva. Inclusive, en los últimos cinco años, ningún entrenador principal con mentalidad defensiva había llegado al Súper Domingo.

Es por eso que este año, en la edición LX, por primera ocasión desde el Super Bowl LI (cuando los Falcons de Quinn cayeron ante los eternos Patriots de Belichick), la NFL tendrá en su partido definitivo un duelo entre dos entrenadores defensivos.

En su primer año con Seattle, Macdonald llevó a los Seahawks a un récord de 10-7, pero se perdió los Playoffs debido a la férrea competencia en una NFC sobresaturada de talento. Pero para su segundo año, realizó algunas incorporaciones clave en ambos lados del campo y llevó a Seattle a mejorar su marca a 14-3 y a quedarse con el primer puesto de toda la Conferencia Nacional, todo gracias a la defensa.

Seattle terminó la temporada regular de 2025 como la defensa número 1 en anotaciones permitidas, además de conceder la menor cantidad de yardas por intento de carrera y de pase. Mientras el mundo miraba boquiabierto a los Houston Texans comandados por un ex coordinador defensivo como DeMeco Ryans, Seattle también asfixiaba a las ofensivas semanalmente, aunque de una manera más sigilosa.

Los Seahawks realizaron incorporaciones clave esta campaña, como Nick Emmanwori. En Baltimore Ravens, Macdonald contaba con Kyle Hamilton, pero tras varias pruebas en Seattle en 2024, notó esa necesidad y seleccionó en el Draft a Emmanwori, quien ha tenido un desempeño fenomenal como novato.

Los Seahawks también ficharon a Demarcus Lawrence, quien ha mejorado su presión al quarterback en la segunda mitad de la temporada. Así, bastaron dos incorporaciones en posiciones clave para convertir a los Hawks en la mejor defensa de la liga. Algo que no habría sido posible sin el trabajo de Macdonald junto con Aden Durde.

Del otro lado, Mike Vrabel ha orquestado una de las mayores transformaciones en la historia de la NFL en apenas su primera temporada como entrenador en jefe. Y al igual que con Seattle, todo inicia desde su defensa. Los Pats terminaron 2024 como la defensa número 21 de la NFL, al permitir 24.5 puntos por partido. Esa cifra se ha reducido a 17.3 en 2025, donde fueron la segunda mejor de la liga, solo superada por Seattle.

Mientras que Seattle solo tuvo que hacer cambios sutiles en su defensa, New England aprovechó al máximo su límite salarial. Invirtieron grandes cantidades en jugadores como Jaylinn Hawkins, Robert Spillane, K’Lavon Chaisson, Harold Landry, Khyiris Tonga, Milton Williams y Carlton Davis. Todos ellos han tenido un gran impacto en la recta final.

Lo cierto es que una buena defensa puede ser la cura cuando su ataque no está a plenitud. En tres partidos de esta postemporada, el ataque de los Patriots promedia solo 18 puntos por partido, casi 10 puntos menos que en la temporada regular. Su defensiva ha permitido apenas poco más de ocho puntos por juego. La unidad favorita de Vrabel está jugando su mejor versión de toda la temporada en la recta final, y es porque todas estas nuevas caras realmente se han adaptado a sus roles.

Hay muchos entrenadores defensivos que entusiasman ahora mismo. Además de Vrabel y Macdonald, nuevas caras como Jesse Minter en Baltimore a partir del año próximo; DeMeco Ryans con Texans, Jeff Hafley con Miami Dolphins y Robert Saleh con Tennessee Titans, aportan mucho optimismo. Por ahora, el Super Bowl LX aporta una nueva tendencia en una liga que parece haber encontrado la fórmula de detener los poderosos ataques del pasado reciente con mentes maestras como las de este par de genios del pizarrón.