Al ubicarlo como soporte del sistema eléctrico, la presidenta Claudia Sheinbaum definió al gas natural como eje de la transición energética nacional, mientras avanzan las energías renovables.
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El planteamiento responde a la necesidad de garantizar suministro continuo de electricidad, función que actualmente cumplen las plantas que operan con gas natural.
Durante la conferencia en Palacio Nacional, explicó que las energías solar y eólica son variables, lo que limita su capacidad de sustituir de inmediato a los combustibles fósiles en la generación base.
El gas natural se posiciona como el combustible fósil con menor impacto ambiental, al generar menos emisiones que el carbón y el combustóleo, por lo que funciona como alternativa intermedia.
La estrategia contempla elevar la participación de energías renovables al 38% hacia 2030, con el objetivo de reducir gradualmente el uso del gas, sin eliminarlo del sistema.
Señaló que el gas seguirá siendo clave en generación eléctrica, industria, fertilizantes y petroquímica.
El modelo energético incluye tres ejes: eficiencia energética, expansión de energías limpias y fortalecimiento de la producción nacional de gas.
La actual dependencia de importaciones desde Estados Unidos representa riesgos por precios, clima y factores geopolíticos.
El objetivo es equilibrar seguridad energética y reducción de emisiones, en un contexto global de transición hacia energías limpias.
La decisión consolida al gas natural como soporte del sistema energético en el corto y mediano plazo, mientras se desarrollan capacidades renovables suficientes para cambiar la matriz energética.




