Apenas han pasado dos días desde el inicio del mantenimiento en la Línea 2 del Metro —que se prevé dure cuatro meses— y los usuarios ya resienten las consecuencias del cierre de tres estaciones clave de las 24 que conforman la llamada línea azul, que corre de Tasqueña a Cuatro Caminos.
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El ajuste ha complicado los traslados y ha aumentado el peregrinar de miles de pasajeros, quienes ahora deben partir su viaje en dos. De lunes a viernes, desde las 22:00 horas y hasta el cierre del servicio, quienes se dirigen a Tasqueña deben descender en Pino Suárez para abordar un autobús RTP que, sin costo adicional —aunque con cerca de 20 minutos extra de trayecto—, los conecta con la estación Xola, antesala de la terminal.
La dinámica se repite en sentido contrario: los usuarios rumbo a Cuatro Caminos deben bajar en Xola para continuar hasta Pino Suárez.
La sorpresa no solo radica en el cambio logístico. Al llegar a las estaciones de descenso no hay grabaciones que anticipen el fin del servicio ni carteles que avisen al respecto. En su lugar, un coro improvisado de trabajadores indica a los pasajeros que deben bajar, salir a la calle 20 de Noviembre y formarse para subir al transporte de apoyo.
Entre titubeos y preguntas inevitables —”¿por qué hicieron esto?”, “¿cuánto va a durar?”—, la marea humana abordo ya del autobús avanza por avenida 5 de Febrero, donde varias entrecalles permanecen cerradas por obras vinculadas a la modernización de la zona rumbo al Mundial de Futbol.
En paradas como San Antonio Abad, Chabacano, Viaducto y Xola, personal con chalecos verde agua, guinda y reflejantes orienta a los viajeros sobre transbordos y rutas alternas. No todo es negativo. Al reingresar al Metro no se cobra un segundo pasaje. “Eso es un alivio y ya es ganancia ante tanto relajo”, comenta una usuaria.
Para muchos, que el ajuste opere principalmente en horario nocturno representa cierto respiro. Sin embargo, es importante que tomen en cuenta que, los sábados este nuevo peregrinar inicia desde las 20:00 horas y los domingos desde la apertura del servicio del Metro, los RTP ya esperan en los puntos de conexión. Y, aunque el Gobierno asegura que estas obras beneficiarán, en promedio, a más de 568 mil usuarios diarios, al parecer quienes recibirán estas “maravillas” aún no están del todo convencidos, porque —como diría un pasajero— “una cosa es que se hagan mejoras y resulten para bien, y otra que en verdad se cumpla con el tiempo prometido y que así resulten”.




