La Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), decidió detener de manera momentánea las movilizaciones que inició el pasado lunes, luego de las agresiones sufridas a manos de elementos policiacos en los estados de Tlaxcala, Veracruz y Chihuahua.
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“…Hoy no podemos garantizar la integridad, la libertad ni la vida de quienes protestan. Porque hoy el riesgo no solo proviene del crimen organizado. Hoy también viene de un Estado que responde con violencia a las exigencias legítimas”, acusó David Estévez Gamboa, presidente del organismo.
Y es que la madrugada de este martes, transportistas que se ubicaban en el municipio de Nanacamilpa, Tlaxcala, fueron desalojados por elementos uniformados, a punta de armas de fuego, golpes y resultando compañeros desaparecidos -sin precisar cuántos ni quienes-, pero ello, se dijo, configura una violación a sus derechos humanos y a las garantías individuales consagradas en la Constitución mexicana.

De lo ocurrido, la ANTAC responsabilizó al Gobierno del estado de Tlaxcala que encabeza la morenista Lorena Cuéllar Cisneros; y aseveró que esto “no puede ser minimizado ni justificado, bajo ninguna circunstancia”.
Asimismo, durante el lunes pasado, en la carretera federal 45 México-Ciudad de Juárez, en Chihuahua, llegaron policías municipales con grúas pesadas para mover los tractocamiones apostados.
Tras lo anterior, Estévez Gamboa sostuvo: “Ayer, hombres trabajadores decidimos ejercer nuestro derecho a manifestarnos de manera pacífica. No salimos a pedir privilegios. Salimos a exigir lo más básico: poder trabajar sin miedo a no volver a casa. Seguridad en las carreteras, condiciones justas para operar, precios justos de los combustibles, que se respete el campo y el cumplimiento de acuerdos que durante años han sido ignorados”.
Agregó que “la respuesta que recibimos en estados como Tlaxcala, Veracruz y Chihuahua duele e indigna. La misma autoridad que tantas veces ha estado ausente cuando el crimen nos roba, agrede, desaparece y arrebata la vida, hoy sí apareció… pero para reprimir, golpear y detener a quienes solo pedimos vivir y trabajar con dignidad. Nos sorprende que en los estados más peligrosos de transitar del país, sea donde reaccionaron con mayor violencia; les ofende nuestra protesta y no nuestro dolor”.
Por lo anterior, los transportistas exigen la presentación de los compañeros desaparecidos; el cese inmediato de la represión contra el movimiento campesino y transportista; una investigación exhaustiva, imparcial y transparente que sancione a los responsables materiales e intelectuales de estos hechos; así como garantías reales para el ejercicio libre de la manifestación y la protesta social.
En el comunicado urgente emitido en las redes sociales de la ANTAC, se dejó claro que sus agremiados rechazan de manera categórica “la idea de que esta lucha sea económica. Esta es una exigencia moral, basada en los instintos más básicos de supervivencia. Es el reclamo de miles de familias que ya no queremos seguir enterrando a los nuestros”.
Recordó que las movilizaciones son una expresión de la desesperación de un sector que todos los días sale a carretera con la incertidumbre de no saber si los hombres-camión regresarán con vida.
Ante la insistencia del gobierno de México y otros organismos de transportistas de que las mesas de diálogo son el vehículo para presentar quejas y darles solución, David Estévez aseveró que “no hay mesa de diálogo que pueda sustituir la realidad que se vive en el asfalto. No hay acuerdo que tenga valor mientras continúen los robos, los asesinatos y las desapariciones.
“No se puede hablar de avances mientras las carreteras sigan siendo territorio de miedo y el campo viva bajo la amenaza de no resistir a las políticas destructivas. El día que transitar por el país deje de ser una sentencia de riesgo, ese mismo día cesarán las protestas. Pero mientras la violencia continúe, el silencio no es una opción“, advirtió.

Fotos: Tomás Baños/El Sol de Tlaxcala 


