Aunque tarde, concluyó el primer viacrucis en Iztapalapa, tras la pandemia.

POR LILLIAN REYES

En Iztapalapa revivió la fe y alrededor de millón y medio de personas lo constataron en primera fila. Tras una pausa obligatoria de dos años, debido a la pandemia por Covid-19, la Pasión de Cristo volvió para refrendar el fervor de ocho barrios, que tienen en esta festividad su tradición con más arraigo. Desde muy temprano se vio a los nazarenos avanzar por las calles de Aztecas, Lerdo de Tejada e Ignacio Comonfort, autoridades estimaron la participación de al menos 4 mil. Más tarde y contrario a la tradición, el viacrucis se retrasó debido a diferencias entre el Comité Organizador de la Semana Santa en Iztapalapa (COSSIAC) y autoridades, debido a que este año no se autorizó que la guardia romana utilizara caballos, como cada año y la presencia de estos se limitó solo a los pregoneros durante el recorrido al Cerro de la Estrella. Fue hasta pasado el mediodía que inició la representación de pasajes bíblicos, el tercer concilio, la visión de Claudia, la visita a Herodes y el juicio ante Poncio Pilatos. El avanzar del Cristo, encarnado en Axel a Eduardo González, fue constante, pero no lo suficiente para cubrir con la tradición evangélica, pues la crucifixión, el punto culminante del viacrucis ocurrió hasta las 16:20 y no a las 3 de la tarde. Tampoco llovió, como suele ocurrir en viernes santo. La moderna Jerusalén del oriente volvió a sentenciar a Jesús a morir en la cruz, este año la representación cobró un sentido de mayor agradecimiento y emotividad, pues al paso del nazareno, muchos dieron gracias por sobrevivir a la Covid-19. Al finalizar el evento se reportó saldo blanco, la alcaldía Iztapalapa reportó que se brindaron 390 atenciones médicas a asistentes y nazarenos, mientras que el gobierno capitalino, quien apoyó todas las tareas, otorgó 31 mil 433 intervenciones médicas incluyendo tomas de presión, glucosa, desmayos, lesiones y solo una persona con una crisis hipertensiva tuvo que ser trasladada a un hospital.