Ayotzinapa los rebasa

CUCHILLITO DE PALO

Catalina Noriega

Tenía que ser. La 4T, desde que su líder estaba en campaña, se dedicó a satanizar las investigaciones de los trágicos sucesos de Ayotzinapa. Les juró a los padres de los normalistas que, en cuanto tomara posesión, se encargaría de hurgar hasta el fondo en lo sucedido hasta dejarlos satisfechos y resolver el deplorable crimen. A ocho años de la fatídica noche, no sólo no han resuelto nada sino que lo acaban de embrollar. 

El destape del documento que dieron a conocer dos reporteras de Reforma, más lo que una de ellas refirió en su artículo semanal, hizo que reventara la olla de presión.

La transcripción de conversaciones de estos auténticos salvajes, estremecieron a una sociedad aterrorizada frente a esos niveles de violencia. Qué decir de los progenitores de los jóvenes, al concientizarlos de la barbarie a la que se sometió a sus hijos. 

De no creerse los calibres de maldad y brutal crueldad en su perfecta expresión. Sólo uno de los sicarios demuestra cierta compasión, aunque de nada sirvió, de acuerdo al relato. 

Por otra parte, el documento confirma la participación de autoridades de todos los niveles, federal, estatal y municipal, en contubernio con los narcos y con los propios militares.

En resumidas cuentas, parece que todo hijo de vecino tuvo que ver en la muerte y desaparición de los 43 chamacos. 

Los papeles que se dieron a conocer carecen, en apariencia, de un aval que pudiera ser conclusivo de esos hechos. Se podrían tomar como pistas para hacer una investigación más profunda, que le diera la credibilidad a los presuntos telefonazos. De cualquier manera resultan confusos y abonan a una mayor especulación sobre la verdad de lo ocurrido. 

Todo está enredado: la fiscalía general de la República echa para atrás más de 21 órdenes de aprehensión que ella misma había emitido. Un Juez libera a ochenta y tantos presuntos culpables, sicarios en su mayoría de la organización Guerreros Unidos, cártel predominante en la región de Iguala, que porque fueron sujetos de tortura cuando su detención. 

Se encarcela a Jesús Murillo Karam, exprocurador general de la República y creador de la “verdad histórica”, que ahora se fustiga y destroza.

Se persigue y busca extraditar a Tomás Zerón, pilar de aquellas investigaciones.

Se aprehende a un General, al que se culpa de haber ordenado se asesinara a seis estudiantes, a los que tenían detenidos en el resguardo militar. 

Todo sin pies ni cabeza. Lo único que resalta de este espeluznante menjurje es la utilización del tema con fines politiqueros, que lo mismo han hecho Tirios que Troyanos. 

Se ha jugado con los sentimientos de quienes perdieron a sus hijos, usándolos a la conveniencia de los intereses del emperador de palacio, muy bueno para prometer, pero no para comprometerse con ninguna causa.

La prueba son las vallas en el zócalo. La falta de respuesta ya orilla a estos padres y a los que por supuesto van a aprovechar este río revuelto, a actitudes más agresivas. Habrá que esperar a que vuelvan a calmarse las aguas y ver si es posible que se clarifique una exigencia de todos los mexicanos, que ya cumplió ocho años. 

Mientras la ambiciosa mandamás de la CDMX entretiene a las masas con una música propia de narcos y dechado de machismo, en una República en la que se aniquilan a mujeres como si fueran moscas. Presumen que nunca se había juntado un número igual de personas. ¡Se les debería de caer la cara de vergüenza!

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