Brugada destaca que mujeres controlan el 35% del campo en CDMX y crece su participación rural

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, destacó que la titularidad de la tierra en la Ciudad de México comienza a transformarse con mayor presencia femenina.



La jefa de Gobierno, Clara Brugada, indicó que en la Ciudad de México cerca del 60% del territorio corresponde a suelo de conservación, donde se concentra la actividad agrícola y forestal, y donde la participación de mujeres en la titularidad de la tierra alcanzó 35%, un avance frente al rezago histórico del siglo pasado.

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Brugada señaló que el fortalecimiento del campo capitalino se sostuvo con más de mil millones de pesos del programa Altepetl, estrategia que permitió impulsar proyectos productivos, conservación de ecosistemas y contención de la expansión urbana.

Durante la entrega de certificados agrarios a mujeres campesinas en Tlalpan, afirmó que el aumento de la participación femenina en la propiedad de la tierra se acompaña de su presencia en cargos de representación comunitaria, donde cada vez más mujeres encabezan comisariados ejidales y decisiones sobre uso de suelo.

Brugada sostuvo que la distribución agraria del siglo XX excluyó a las mujeres, a pesar de su trabajo en el campo, por lo que la actual política busca revertir esa desigualdad mediante el acceso formal a derechos agrarios.

El acto, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, reunió a autoridades federales y locales, así como a representantes ejidales de zonas como Topilejo y Parres, donde se reconoció la participación femenina en la producción agrícola y conservación de suelos.

Brugada recordó que en el siglo pasado solo 5% de las tierras estaban a nombre de mujeres, cifra que aumentó a 20-25% al final del mismo periodo, hasta alcanzar actualmente el 35% en la Ciudad de México.

El evento se enmarcó en las actividades de marzo por la lucha de las mujeres, con énfasis en su papel en el campo, donde históricamente han sostenido la producción agrícola sin derechos plenos sobre la tierra.

Las autoridades coincidieron en que la certificación agraria a mujeres forma parte de una política para redistribuir el poder territorial, fortalecer la sostenibilidad de los suelos de conservación y proteger el equilibrio ambiental en la capital.