Saúl “Canelo” Álvarez aprendió a trabajar desde los cinco años, vendiendo paletas y aguas frescas en Guadalajara junto a su padre. A los 15 años, tomó la decisión de dejar la secundaria para dedicarse al boxeo, lo que lo llevó a convertirse en el mejor libra por libra del mundo, pero también a dejar una cuenta pendiente: su educación.
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Ahora, casi 20 años después y a punto de cumplir 36, el campeón mexicano ha regresado a las aulas. La Universidad de San Diego es su nueva etapa, donde inició estudios con el objetivo de formarse como empresario y hombre de negocios.
La decisión no es casual, ya que el boxeador cuenta con una red de inversiones que incluye VMC Drinks, Canelo Energy y las tiendas Upper, negocios que requieren formación administrativa y financiera.
En redes sociales, el tapatío compartió una imagen en el campus con el mensaje: “Nunca es tarde para empezar. Primer día de escuela”, reflejando su regreso a la educación tras décadas de ausencia en las aulas.
Su historia comenzó lejos del ring profesional, en un gimnasio modesto donde entrenaba su hermano Rigoberto “El Español” Álvarez. Desde niño mostró disciplina, iniciando a los 10 años con guantes de boxeo y un costal en la cochera, hasta ganar medallas nacionales de plata y oro.
Su padre inicialmente se oponía al boxeo, pero Canelo insistió en combinar trabajo y entrenamiento, hasta que finalmente pudo dedicarse de lleno al deporte tras su éxito juvenil.
Hoy, con una carrera consolidada como campeón mundial, Canelo Álvarez inicia una nueva etapa académica con la intención de prepararse para su vida después del boxeo, construyendo su futuro más allá del ring.




