Comercio, infraestructura e inversión

La revisión del T-MEC obliga a México a fortalecer su infraestructura, energía y coordinación público-privada para mantener competitividad y acceso preferencial a EE.UU



Contexto

La revisión del T-MEC está en un entorno de creciente fragmentación geoeconómica, donde Estados Unidos busca consolidar cadenas de suministro regionales, limitar la exposición a China y fortalecer su política industrial, indicadores, a su vez, de que muy probablemente se ratificará el Tratado. En este contexto, los temas cruciales para México incluyen la defensa de las reglas de origen, particularmente en el sector automotriz, la certidumbre en materia de solución de controversias y la preservación del acceso preferencial al mercado estadounidense, en medio de presiones en materia laboral, cumplimiento ambiental y regulación digital, donde existe un creciente escrutinio por parte de sus socios comerciales.

Adicionalmente, México tiene pendiente equilibrar su política energética con los compromisos del tratado, evitando controversias que afecten la inversión extranjera. La seguridad, migración y combate al tráfico ilícito también emergen como variables estratégicas vinculadas indirectamente al comercio. La revisión no sólo es técnica, sino política, obligando a México a consolidar su narrativa como socio confiable, competitivo y alineado con la reconfiguración productiva de Norteamérica.

Ventajas y necesidades, energía e infraestructura

México cuenta con una ventaja estructural en costos energéticos potenciales, derivada de su acceso a gas natural competitivo desde Estados Unidos, lo que posiciona al país como una plataforma manufacturera eficiente. A esto se suma un potencial significativo en energías renovables, particularmente solar y eólica, que puede ser determinante para atraer inversiones bajo criterios ESG. La nueva administración ha planteado una transición energética ordenada que busca equilibrar soberanía energética con apertura a la inversión privada.

En materia de infraestructura, México dispone de una red logística en expansión, destacando corredores estratégicos como el istmo de Tehuantepec, que busca conectar el Pacífico con el Atlántico, y la modernización de puertos y aduanas. Estos proyectos buscan reducir costos logísticos y mejorar la competitividad frente a Asia. La conectividad terrestre con Estados Unidos, principal mercado de exportación, sigue siendo una de las mayores ventajas comparativas del país.

No obstante, México enfrenta retos estructurales relevantes: insuficiencia en generación eléctrica, rezagos en infraestructura hídrica, saturación en cruces fronterizos y limitaciones regulatorias que generan incertidumbre. Para posicionarse globalmente, el país requiere acelerar la inversión, fortalecer el Estado de derecho, garantizar seguridad y consolidar un entorno regulatorio predecible que permita capturar plenamente la oportunidad del nearshoring.

La estrategia de infraestructura del gobierno de Claudia Sheinbaum se articula como un instrumento central de política industrial que fortalezca la integración regional bajo el T-MEC. La inversión anunciada, estimada de 5.6 billones de pesos, no sólo responde a rezagos históricos, sino que busca cerrar brechas críticas en energía, logística y agua, habilitando condiciones de competitividad sistémica. La expansión de más de 4,000 kilómetros carreteros, junto con proyectos ferroviarios, portuarios y aeroportuarios, configura una red multimodal orientada a reducir costos logísticos, mejorar tiempos de traslado y consolidar corredores estratégicos de exportación hacia Estados Unidos.

En este marco, los programas de transmisión eléctrica, ampliación de la capacidad de generación y digitalización logística adquieren un carácter habilitador para la relocalización industrial. La incorporación de esquemas de colaboración público-privada refleja un giro pragmático hacia la movilización de capital privado en sectores críticos. Estas acciones buscan mitigar cuellos de botella estructurales, elevar la certidumbre para inversionistas y posicionar a México como plataforma confiable dentro de las cadenas globales de valor, en un contexto de creciente competencia geoeconómica.

Acuerdos desde la Convención Bancaria

En la reciente Convención Bancaria, gobierno y sector financiero acordaron fortalecer el financiamiento productivo, particularmente enfocado en las mipymes, mediante esquemas de garantías, reducción de riesgos y ampliación del crédito. Con esto se busca incrementar la penetración financiera y canalizar recursos hacia sectores estratégicos vinculados al nearshoring.

Asimismo, se estableció el compromiso de impulsar la digitalización del sistema financiero, mejorar la inclusión bancaria y facilitar el acceso al crédito en regiones rezagadas. El sector bancario también manifestó disposición para acompañar los proyectos de infraestructura prioritarios del gobierno, consolidando una agenda conjunta de inversión.

Conclusiones

México se encuentra en una coyuntura crítica donde la revisión del T-MEC puede redefinir su posicionamiento global y en la que la coordinación público-privada será determinante para alcanzar mayor porcentaje de recursos para los proyectos, y a su vez que esto conforme un cimiento sólido para el crecimiento económico.

Las ventajas estructurales existen, pero requieren ejecución acelerada en energía e infraestructura; además, la alineación con Estados Unidos en temas estratégicos será clave para preservar acceso preferencial y evitar tensiones comerciales.
¿Cómo pueden aprovechar las mipymes el financiamiento público disponible y la digitalización?