Crisis económica y de empleo será larga si no se da incentivos fiscales y certidumbre para invertir: BBVA México

Lo peor en economía está por venir en México, luego de que lo peor en materia de salud se está viviendo en estos momentos, más aun cuando no se ha dado incentivos fiscales o prórrogas de pagos a los empresarios, sean pequeños o grandes, que les permitiera seguir manteniendo a su planta laboral y pagando servicios, además de que se mantiene la incertidumbre entre los inversionistas por decisiones de política pública, señaló el grupo financiero BBVA México.

De ahí que la recuperación económica seguirá siendo lenta, lo que propiciará que sea  hasta el 2023 o 2024 cuando se pueda observar una recuperación del empleo formal, aunque con un crecimiento mayor de la economía informal o de menor tiempo de trabajo,  y niveles de la economía previos a la pandemia,  mientras que el ingreso de los mexicanos, es decir el producto interno bruto (PIB) per cápita podría mostrar señales de recuperación hasta 2026 i 2027, advirtió Carlos Serrano Herrera, economista en jefe de BBVA México.

Al presentar su informe Situación México, señaló que si bien México no tiene la misma economía que Alemania, “sí tenemos las condiciones para dar esos estímulos fiscales como han hecho países similares a nosotros, esto es, Colombia, Perú y Brasil”.

Reiteró que los incentivos fiscales se tenían que haber dado antes, al inicio del cierre de la actividad económica, para que en la parte social se hubiera ayudado a las familias a mantener sus niveles de consumo; para prevenir la pérdida de empleo –como se vio aquí que alcanzó los 12 millones de trabajadores que perdieron su espacio laboral y en estos momentos faltan 2.5 millones por recuperarlo-.

En ese sentido, indicó que la austeridad fiscal que ha decidido aplicar el gobierno federal, no es bien vista por las calificadoras, ya que habrá una recuperación más lenta, cuando se pudo haber construido un espacio fiscal, y para ello, al mismo tiempo que se construía dicho espacio se anuncia que se ampliaría la base fiscal.

No obstante, observó que gracias a tres reformas que se hicieron en la década de los ’90 del siglo pasado, esto es, la autonomía del Banco de México, el tener un tipo de cambio flexible y la apertura economía con el Tratado de Libre Comercio, se ha logrado enfrentar la crisis económica sin el desajuste de las variables financieras.

En su perspectiva para este año, consideró que la inflación estará controlada en la mayor parte del año, el Banco de México podría iniciar en febrero un periodo de bajadas en su tasa de interés, “ha sido más conservador de lo necesario, comparado con Chile, Perú y Colombia ya que no habría presiones inflacionarias, más aun con un tipo de cambio recuperado”.

El economista en jefe del banco señaló que luego de la contracción económica de 9.0 por ciento esperada para el cierre de 2020, un crecimiento de 3.2 por ciento para este año será una recuperación incompleta, además de que aún existen riesgos a la baja para el PIB, mismos que dependerán de los niveles de contagio, la extensión del cierre de las actividades no esenciales y el rezago en la producción y aplicación de la vacuna durante este año.

“El 3.2 por ciento es una recuperación muy incompleta. Si la economía cae 9.0 por ciento en el 2020, para que llegáramos al mismo nivel de antes de la pandemia, requeriría crecer 10 por ciento en el 2021, es decir todavía vamos a estar muy lejos de los niveles previos a la pandemia. Creemos que el PIB se podrá alcanzar hasta el año 2024 y en términos per cápita hasta el 2026 o 2027″, señaló en videoconferencia de prensa.

Reiteró que la crisis tendrá un efecto de larga duración por el fuerte deterioro en el mercado laboral y la pérdida de más de un millón de empleos formales, que podrían regresar a los mismos niveles hasta 2023, sin considerar a todos aquellos que ingresan año con año al mercado laboral, la desaparición de pequeñas y medianas empresas, lo que representa una economía más informal o de menor tiempo de trabajo.

“Creemos que viene una recuperación muy lenta e incompleta. Nosotros estamos estimando que el crecimiento en 2021 es de 3.2 por ciento y vemos más riesgos a la baja porque habrá una primera mitad del año con un bajo dinamismo económico a causa de las nuevas medidas de confinamiento y el crecimiento significativo de los casos que provocan una caída en la movilidad y la actividad económica”, dijo.

Aunado a esto, la baja respuesta fiscal por parte del gobierno para apoyar a las empresas y a las familias tendrá como consecuencia un peso mayor a la recuperación al no tener una política fiscal que respondiera a la pandemia en comparación con la de otros países; además de que esta austeridad fiscal no parece ser recompensada por analistas ni calificadoras.

“Paradójicamente, esta austeridad fiscal no está siendo recompensada por los mercados y las calificadoras y va a trasladarse en una recuperación más lenta y probablemente en una trayectoria de sostenibilidad de deuda peor. No se logró tener una política fiscal que apoyara a las familias, empleo y sector salud y tampoco se logró tener una recompensa significativa de los mercados que no han tratado mejor a México ni en términos de deuda ni de las propias calificadoras”, observó.

Agregó que en adelante será necesario mejorar la confianza y los niveles de inversión en el país a fin de aumentar los niveles de empleo, así como otorgar garantías por parte de la banca de desarrollo para poder otorgar créditos para capital de trabajo a las pequeñas y medianas empresas.

“La inversión se ha debilitado por una serie de decisiones de política pública que han generado incertidumbre entre los inversionistas y que ya venían resultando en una caída de la inversión desde antes de la pandemia. Si no se logran revertir estás señales de incertidumbre, de que las reglas del juego pueden cambiar a la mitad del partido, esta no se va a recuperar y por lo tanto los empleos no mejorarán”.