Cuando hay guerra, hay confusión

JAVIER OLIVA

Conforme pasan los días y las semanas, las tragedias se suman. Desde luego que los acuerdos, los encuentros como los del COP-20 son relevantes, pero el pueblo de Ucrania sigue muriendo.

Los antecedentes más importantes de esa temible arma que son los misiles, se encuentran en las bombas V-1 y V-2, que utilizó la Alemania nazi, para machacar ciudades de Bélgica y del sur del Reino Unido. Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, para los aún aliados, resultó sorprendente el avance tecnológico y las grades ventajas que ofrecía como un recurso destructivo de amplio espectro. Con esos antecedentes se iniciaron tanto la era de los ataques con misiles, así como el desarrollo de la carrera espacial, basada, según los expertos en los mismos principios –en aquél momento, de propulsión. De entonces a la fecha, un muy selecto grupo de potencias militares, cuentan con los recursos necesarios para que con las capacidades científicas y tecnológicas, puedan disponer de misiles de distinto tipo.

Otro antecedente fundamental en cuanto lo que significa contar con dicha arma, es la célebre crisis de los misiles en octubre de 1962. Cuando los Estados Unidos descubre la instalación de bases de lanzamiento de misiles con carga nuclear de mediano alcance, que afectaría de forma muy grave la geografía de aquél país. La carrera armamentística, una de sus principales características, se demuestra en la competencia por el constante avance en la fabricación de misiles. En recientes meses nos hemos enterado de la existencia y funcionamiento de misiles hipersónicos, que son la última generación y que hay indicios de que Rusia los haya usado en la invasión a Ucrania.

Con estos antecedentes, se puede comprender la severa crisis desatada por la caída de un misil en la frontera entre Polonia y Ucrania (en territorio polaco), el pasado martes 15, y que causara dos víctimas mortales. A las primeras horas, verdaderamente críticas, del acontecimiento, las partes demostraron, capacidades analíticas para antes de tomar una grave decisión, agotar una investigación multilateral, llamar a consultas y por fin, adoptar una posición. Las conclusiones compartidas por el gobierno de Polonia, la Organización del Tratado Atlántico Norte y los Estados Unidos, es que se trató de un misil procedente de la defensa antiaérea de Ucrania y que su trayectoria fue mal trazada.

El mismo vocero del gobierno del Kremlin, reconoció la disposición prudente que demostró el Presidente Joseph Biden, al momento de fijar una postura al respecto de los resultados de las investigaciones. Sin embargo, esto de ninguna manera puede suponerse como una avance hacia una negociación que conduzca o ponga las bases para un acuerdo de paz. El único acuerdo posible, señala la comunidad internacional, es que Rusia abandone la totalidad del territorio invadido. Justo en sentido contrario, a lo largo de la semana que concluye, los señalamientos de la OTAN respecto de los bombardeos masivos con misiles, de parte de Rusia a una importante cantidad de ciudades ucranianas e infraestructura en general, han sido calificados, por ejemplo, por el Departamento de Estados de los Estados Unidos como “crimen contra la humanidad”.

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