Del parque, a la Monumental

EL TALLER DE TAUROMAQUIA CDMX

Si las condiciones sanitarias lo permiten, la clausura del presente curso será en la ‘Vicente Segura’ de Pachuca

El Taller de Tauromaquia de la Ciudad de México, bajo la dirección del matador de toros Salvador López, planea celebrar en grande el cerrojazo del presente curso. Si las condiciones sanitarias lo permiten, los alumnos de estas clases teórico-prácticas tendrán la oportunidad de ponerse ‘delante del de negro’ en el imponente escenario de la Monumental Vicente Segura de Pachuca, Hidalgo, el 13 de febrero.

‘Ojalá lo permitan las condiciones sanitarias. Sería algo muy bonito para todos nosotros. Me incluyo. Comenzamos entrenando en los parques y vamos a celebrar en una plaza monumental. Eso no sucede todos los días’, señala López.

Desde octubre de 2019, el Taller de Tauromaquia de la CDMX se ha significado como una novedosa forma de introducir y orientar a los aficionados a la fiesta brava e incluso a los que no lo son.


LOS MAESTROS

El taller ha ido creciendo y tomando forma. Actualmente el diestro Salvador López cuenta con el apoyo de los matadores de toros Manuel González ‘Montoyita’, Aarón Rodríguez y Luis Conrado como maestros. Las clases se imparten en el Bosque de Chapultepec y los Viveros de Coyoacán.

Ha sido tanta la aceptación de esta nueva forma de involucrarse en la cultura taurina, que el mismo taller ya abrió desde octubre de 2020 una sucursal en Monterrey, Nuevo León, teniendo como sitio de reunión y entrenamiento el famoso Parque Fundidora y de cuyo taller está al frente el diestro regio Sergio Garza.

En lo que se refiere al Taller de Tauromaquia de la Ciudad de México, el mismo Salvador López dio a conocer que se tiene enlistadas a 24 personas de todas las edades y que ya está en plena organización del que será su noveno taller práctico en un año y casi cuatro meses de actividad.

‘El Taller de Tauromaquia de la CDMX ha ido creciendo. Hay alumnos que se han inscrito varias veces, porque los módulos dependen de la edad taurina de cada participante.

Entonces hay quienes avanzan porque les gusta ir subiéndole kilos a los astados que enfrentan’, comenta Salvador, quien subraya que más allá de la relación maestros-alumnos, ‘hemos llegado a conformar una gran familia. Hemos creado un grupo sólido y fraterno’.

La fama del taller ha trascendido fronteras, por lo que en repetidas ocasiones ha tenido alumnos de otros países.