Democracia gringa en picada

Lo que implica un grave peligro para la estabilidad política del mundo. Las últimas decisiones, de su Suprema Corte de Justicia, rompen con derechos fundamentales, que representan la piedra angular de un país de libertades.

La que fue tierra de apertura, de un ejercicio de libertades propias del concepto esencial para la convivencia -la democracia-, rompe con su tradición para dar paso a un ultra conservadurismo.

Queda claro que la culpa es de Donald Trump y el viraje que le dio a la Corte, con la nominación de tres ministros de ideología radical de Derecha. El trío de Marras, al aliarse con otros conservadores que ya ostentaban el cargo, configuraron una mayoría que, a través de sus últimas sentencias, confirma un alucinante regreso a un oscuro pasado. Anulan el decreto RoeWade, que consiguió darle el carácter al aborto de derecho constitucional, hace la friolera de casi 50 años.

Gracias a ello las estadounidenses podían utilizar el recurso sin obstáculos. El monstruoso Trump encabezó junto a su principal consejero y representantes vergonzantes de la Iglesia Católica, la batalla “Pro Vida”, que culmina con la prohibición actual.

Será cada estado de la Unión el que fije su propia legislación en la materia, aunque, ya poco más de la mitad de ellos, bajo la férula Republicana, han determinado que lo prohibirán por completo y se castigará con cárcel, a la mujer que se lo haga y a quien se lo realice.

Nadie querría tener que acceder a este procedimiento, para detener un embarazo. El aborto es el último recurso y jamás debe usarse como un método anticonceptivo. Deja serias secuelas psicológicas y es doloroso y lacerante. Pero, lo que es inaceptable es que se prohíba y se castigue a quien lo usa como única salida.

En Estados Unidos la mayoría de quienes se lo hacen son mujeres pobres, de origen afroamericano o hispano. Es el sector imposibilitado para mantener a otro hijo. Un sistema de salud desastroso niega el acceso a la píldora, por lo que, embarazarse resulta fácil. Se ataca al segmento más endeble de la población y las ponen en un peligro real, al tener que utilizar métodos que ponen en alto riesgo su vida.

También permitieron el que se utilicen fondos públicos para sostener escuelas confesionales, lo que rompe con el estado laico y peor todavía, limitaron las restricciones que los estados podían imponer a sus habitantes, para la portación de armas en público.

A pesar de la permisibilidad con las armas, estaba prohibido exhibirlas en lugares públicos, lo que ahora, con esta determinación judicial, podrá hacerse.

Sin tener en cuenta el enorme número de muertos, que han dejado los últimos tiroteos -como el de la escuela tejana en la que se asesinó a una veintena de chiquitos-, al contrario de lo que se esperaría de unos ¡jueces!, facilitan el que se siga matando demencialmente.

Las tres sentencias van en contra de lo que piensan la mayoría de los norteamericanos, lo que implica que, su máximo tribunal de justicia camina por una senda distinta que la de quienes debería representar. Es cierto que son un pueblo conservador, pero, abatir derechos fundamentales, por los que se peleó durante décadas, tendría que tener un precio.

Habrá que ver si lo pagan en las urnas los republicanos, aliento de este bárbaro retroceso. Trump está día a día, más en tela de juicio: esperemos que caiga el número de sus simpatizantes y se le condene como amerita