El optimismo presidencial

Si ayer se hubiera sometido el mensaje de Andrés Manuel López Obrador a la prueba de ¿Quién es quién en las mentiras? no la hubier librado.

Para López Obrador todo marcha sobre ruedas.

Recortes y recortes para que le alcance y reúna los 500 mil millones que requieren las becas, pensiones y todo programa social.

Dice que hizo una encuesta propia y que obtuvo una calificación de 6.7, además de apoyo de 72 por ciento para que se quede hasta 2024.

Es decir, se adelantó a la consulta para revocación de mandato que exige al Instituto Nacional Electoral (INE) y que pretendía se llevara a cabo al mismo tiempo que la elección del 6 de junio pasado.

En su mensaje en Palacio Nacional, aseguró que no hubo masacres ni se desató la violencia contra ciudadanos inocentes para infundir miedo en esa elección. Olvidó a todos los candidatos asesinados.

Defendió la estrategia contra Covid-19, pese a que han muerto más de 300 mil mexicanos, según las cifras oficiales, y 500 mil, según el Inegi y conteos con base en actas de defunción.

Por supuesto, dijo que la economía marcha bien y destacó lo que como candidato opositor siempre criticó: el envío de remesas, que en mayo alcanzaron 4.5 mil millones de dólares.

Es sencillo: si crecen las remesas significa que más mexicanos se han ido a trabajar al extranjero, principalmente a Estados Unidos, por falta de empleos y oportunidades en su país.

¿Hay alguna razón para enorgullecerse?

Les ganamos en buena lid, dijo en referencia a los triunfos del 6 de junio e insistió en que Morena no perdió la mayoría -aunque sí la calificada, que jamás tuvo pero sí conseguía- y no mencionó nada del derrumbe en la CDMX y el Estado de México, su bastión y el corazón de su movimiento.

Andrés Manuel omitió todo lo negativo.

Los 500 mil muertos; la violencia incontenible; la inestabilidad económica; la inflación; el disparo en el precio y costo de todo.

 

Aplauden a Sheinbaum…

A Claudia Sheinbaum Pardo le urgía un baño de aplausos y porras.

¡Y qué mejor si éstos vienen de sus acarreados!

¿Alguien creyó que esos gritos de “¡Presidenta!”, “¡Presidenta!” en la celebración del tercer año del triunfo de Morena en las elecciones presidenciales de 2018 fueron espontáneos?

Justo cuando la jefa de gobierno de la CDMX ha sido zangoloteada por el derrumbe de la Línea 12 del Metro y se halla vulnerable por la paliza en las elecciones del 6 de junio, ¡zas! espontáneamente se escucharon esas porras y gritos de apoyo.

Morena sufrió la peor derrota desde que la izquierda gobierna la capital, 1997, y, entonces, a alguien le pareció buena idea lanzar a Sheinbaum Pardo al ruedo desde ahora.

Y qué mejor si Marcelo Ebrard Casaubon, el otro apuntado para la candidatura presidencial en 2024, anda del otro lado del charco.

-Era el momento del destape, de la cargada, al más puro estilo de lo que juraron combatir. Sólo faltaron las matracas, los tambores y las cornetas, se escuchó en radiopasillo.

 

Abuchean a Delgado

¡Ah!, pero a Mario Delgado Carrillo lo chamaquearon.

Ayer, en la celebración, fue abucheado hasta la saciedad por sus presuntos compañeros de partido.

El dizque activista social, que cuando era senador en la legislatura anterior no rechazaba los bonos y todo lo que ahora llama corrupción, tuvo que alzar la voz para intentar compensar ese griterío.

Estaba solo contra el mundo, porque su protector, Ebrard Casaubon, anda de gira y ya no sabía si reír o llorar.

-Delgado y Sheinbaum no se pueden ver ni en pintura, pero la relación es inevitable por el cargo de cada uno y se tienen que soportar, se escuchó en radiopasillo.

 

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