El Piojo, puesto para dirigir al Cruz Azul

Lanza guiño hacia La Noria: “Sería un honor”

No ha tenido contacto, pero está abierto a escuchar a los cementeros si le hablan 

Tras su despido del América, por su conducta en la eliminación de las Águilas en la semifinal de la Liga de Campeones Concacaf, contra el LAFC, Miguel Herrera aceptó que un proyecto como el de Cruz Azul sí es atractivo y deja abierta la línea para escuchar propuestas serias.

“El Piojo” fue sincero al señalar que al momento no ha tenido comunicación con nadie:

“Agradecido que mi nombre suene en muchos lados y creo que Cruz Azul es una gran institución, sería un honor. Pero yo no me puedo candidatear, si la gente está hablando, yo tendré que esperar a que mi teléfono suene”.

En el banquillo de Coapa, Herrera logró dos títulos de Liga MX, algo que urge en las vitrinas de la Noria, donde siguen sin confirmar a un nuevo director técnico.

 

DEL EXTRANJERO

Miguel Herrera también expuso que ha recibido llamadas para dirigir fuera de México, lo cual es uno de sus sueños.

“Sí me han llamado de fuera, ofrecimientos de Arabia y otras partes, aunque mi cabeza no está para ir a esos lugares. Me ha llamado la gente de Chile, porque suena mi nombre también, más bien los periodistas, porque no me han llamado de la Federación. Estaremos pendientes a lo que sigue, a las circunstancias de esperar y donde haya un real ofrecimiento lo hablaremos”, agregó.


“SOY PASIONAL, Y NO CAMBIARÉ”

Después del amargo cierre de año, ¿será que Miguel trabaje en su temperamento? Por ahora, el propio entrenador no lo promete, aunque sí trabaja en la mesura.

“¿Que tengo que ser mesurado?, sí. Son circunstancias que pasan… Yo me quedo con el agradecimiento que le tengo a esta institución, con el cariño que me dieron todos, desde el primer día que aterricé en América a finales del 2011 hasta hoy que estamos a finales del 2020, todo el tiempo que pasé durante este club, me quedo con ese cariño, esa determinación que me dio la gente y me exigió la gente”, dijo en entrevista con ESPN.

 

PRETEXTO PARA CORRERLO

Sin embargo, el exazulcrema recriminó que el entorno americanista ya esperaba “un pretexto” para correrlo y detalló la bronca con uno de los auxiliares de Los Ángeles FC, la noche del sábado, en el Estadio Explori.

“Me parece que ese fue un pretexto, yo no puedo decir que fue lo extracancha porque lo que pasó el sábado no fue nada: Yo iba platicando con el técnico de ellos (Bob Bradley) cuando el auxiliar (Ante Razov) se acercó, también gritaba no sé qué tantas cosas y le dije ‘calma, yo voy a calmar a la gente’. Yo estaba muy tranquilo, estaba calmando a mi gente, me estaba llevando a mi gente y de repente me jaló el pelo y sí te descontrolas un poquito, pero no reaccioné, dije ‘no me puedo equivocar’.

A lo mejor en otras épocas me hubiera volteado y le hubiera puesto un golpe, pero son Decisiones que se dan en segundos, nos vamos y cuando regreso a la cancha me informan que estoy expulsado. Pero (Razov) me estira la mano como para alejarme y me pica el ojo, pero al final de cuentas me fui al vestidor consciente de lo que teníamos que hacer en el partido… Entonces me parece que buscarle a esa situación es un pretexto, porque al final de cuentas soy así: soy pasional, no voy a cambiar de la noche a la mañana y no voy a cambiar porque eso reflejan mis equipos, la pasión y la determinación que yo siempre he mostrado”.

 

¿LECCIÓN APRENDIDA?

En un vistazo al pasado, el “Piojo” reconoció que “hay cosas que he hecho y que obviamente perjudican mi trabajo, sobre todo después de lo del 2015. A veces te gana la calentura, pero también soy pasional… Y si no soy pasional, no soy yo”, atizó.

Sobre esa línea, el estratega de 52 años de edad evocó aquel polémico episodio, cuando agredió al comentarista Cristian Martinoli, de TV Azteca, en un aeropuerto de Filadelfia, en Estados Unidos.

“La única circunstancia fue la del 2015, traía un arrastre personal que explotó en mi cabeza, pero después de ahí nunca hubo una situación de golpes, nunca hubo zafarranchos. Dimes y diretes, pérdidas de concentración”, después hizo memoria del insulto contra un silbante.

“Pasó lo de haber insultado a un árbitro (Marco Antonio Ortiz) cuando iba saliendo del estadio; son las calenturas que a uno de repente lo llegan a perjudicar”.

¿Lección aprendida? “Sí”, replicó.

“De todas y cada una de ellas he pagado las consecuencias, tampoco se han quedado en deuda, no pueden decir ‘ah, se lo perdonaron’, ¡a mí nunca me han perdonado nada!, me han cobrado mis deudas, esas tonterías que yo he hecho las he pagado. Desafortunadamente así ha sido mi carrera, seguiré pensando que tengo que ser mucho más mesurado, pensar en lo que el equipo necesita dentro de la cancha y que no necesita un líder que esté haciendo eso”, insistió.