El uso político de la vacuna: Ebrard se promueve como héroe nacional; tranquilo, le dice Alcocer

Ha llegado la Navidad.

Este ha sido un año que dejará marcado a México y al mundo.

La tragedia que han vivido millones de familias no será fácil de superar.

Perder a un padre, a una madre, a un hijo, a un hermano, a una hermana, a un primo, a una prima es dramático.

Familias que han perdido, incluso, dos, tres o más integrantes.

Difícilmente, yo diría imposible, que sea una feliz Navidad.

Porque el coronavirus ha afectado la vida de todos.

La salud, la economía, la normalidad.

Ha mostrado el amor y el profesionalismo del personal médico, que ha perdido al menos dos mil integrantes.

Por eso la llegada de la vacuna es un hecho prácticamente milagroso, si es que funciona y protege del letal virus.

Y que debe celebrarse, aplaudirse.

Y porque conseguirla en estos momentos en los que significa la diferencia entre vivir o morir debe reconocerse.

Pero de eso a utilizarle como hizo ayer el gobierno federal a través de Marcelo Ebrard Casaubon, quien, erigiéndose como héroe de esta película, papá, y en plan ya de candidato presidencial de Morena en 2024, se atrevió, inclusive, a asegurar que ha comenzado el fin de la pandemia, es reprobable.

Sé perfectamente que los gobiernos, los políticos, el Estado utilizan los recursos públicos para promoverse y para proyectarse, en este caso, como el salvador de la patria y de los mexicanos, pero esto fue un exceso.

Y eso es un abuso, un mal uso de los recursos que provienen de los impuestos que todos pagamos.

Son recursos de todos, del pueblo bueno.

De los conservadores y de los fifís.

De todos.

Y debe quedar claro que no están haciendo un favor a los mexicanos.

Es su obligación, porque para eso les eligieron y para eso se les paga, y muy bien, pese a los ajustes salariales que Andrés Manuel López Obrador decretó. Presumen que la aplicación será universal y gratuita. Siempre ha sido así.

Cualquier uso político o politiquero -parafraseando a Andrés Manuel- no sólo es condenable y reprobable, sino podría significar, incluso, un delito.

La utilización de fondos públicos para promoverse no sólo es ilegal, sino ruin.

Y eso es lo que hicieron ayer los integrantes del gabinete presidencial, principalmente Ebrard Casaubon.

El objetivo del ex jefe de gobierno de la Ciudad de México era enviar el mensaje de que la consecución de la vacuna de Pfizer es un logro de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), donde cobra como titular, y no de la Secretaría de Salud (SSa), minimizada desde siempre en este gobierno.

Y ahí estaban el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela; el secretario de Hacienda, Arturo Herrera y, obvio, el zar antiCovid, Hugo López-Gatell.

Alcocer Varela acabó con el triunfalismo de El Carnal Marcelo, cuando advirtió que no debe caerse en el exceso de confianza ni de optimismo.

-Quiero señalar que no debemos dejarnos llevar por el exceso de optimismo o creer en la idea ingenua que la lucha contra el virus ha terminado. Desde el sector salud, integrado como nunca, quiero decir que hemos preparado el plan de vacunación más grande de la historia de nuestra población, deslizó y dio un zape al canciller, que se siente el vicepresidente de México.

Alguien serio, no López-Gatell, debiera decirle a Ebrard Casaubon que el fin de la epidemia no está, por mucho, cerca.

Y eso, créame, ni a mí ni a nadie le hace feliz.

Ojalá fuera el fin de la pandemia.

 

Vámonos: Abrazo para todos. Que comience a superarse esta tragedia.

 

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