Escala a 14 cifra de mexicanos muertos en centros del ICE

La cancillería exigió una revisión inmediata del centro de Adelanto por “graves omisiones y evidentes deficiencias en la prestación de atención médica”.



Foto: Reuters

El fallecimiento más reciente de una persona mexicana bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el centro de procesamiento de Adelanto, California, elevó a 14 el número de connacionales muertos en centros de detención migratoria en Estados Unidos, una cifra que consolidó un patrón en el funcionamiento del sistema y abrió una nueva fase de presión diplomática por parte del gobierno mexicano.

TE PUEDE INTERESAR: Brigadas de rescate trabajan entre lodo y galerías inestables para localizar a cuatro mineros en Sinaloa

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Consulado de México en San Bernardino fue notificado de que el connacional falleció la noche del 25 de marzo tras ser trasladado a un hospital en Victorville, California, sin que hasta el momento exista una causa oficial de muerte, lo que colocó este caso en el mismo terreno de incertidumbre que otros expedientes previos.

La cancillería activó de inmediato el protocolo consular, estableció contacto con la familia y solicitó información completa sobre el expediente médico y las circunstancias previas al fallecimiento, al tiempo que exigió una revisión inmediata del centro de Adelanto por “graves omisiones y evidentes deficiencias en la prestación de atención médica”.

Este nuevo caso se sumó a los 13 previamente documentados en estados como California, Georgia, Arizona, Texas y Florida, donde las víctimas —de entre 19 y 69 años— murieron por causas que incluyeron complicaciones médicas, suicidio, hechos durante operativos y un caso vinculado a un tiroteo, sin que en todos los expedientes exista claridad pericial ni determinación de responsabilidades.

El desglose de los casos permitió identificar un patrón de dispersión geográfica y diversidad de causas, pero con elementos recurrentes como reportes de malestar previo, atención médica cuestionada o ausencia de información detallada sobre los tiempos de respuesta, lo que trasladó el análisis hacia condiciones estructurales del sistema de detención.

Uno de los expedientes relevantes es el de Jesús Molina Veya, fallecido en Georgia tras ser encontrado inconsciente dentro del centro de detención, con inconsistencias en la notificación consular, mientras otros casos involucraron personas con padecimientos previos que se agravaron durante su estancia bajo custodia.

El caso número 14, ocurrido en Adelanto, reforzó esta lectura al integrar nuevamente variables como atención médica insuficiente, falta de información oportuna y dependencia de reportes internos, lo que dificultó la reconstrucción completa de los hechos y amplió los cuestionamientos sobre el funcionamiento del sistema.

Frente a este escenario, la respuesta del gobierno mexicano se intensificó con el caso de Adelanto, al incorporar no sólo notas diplomáticas —al menos 14— sino también la exigencia explícita de revisar condiciones específicas en un centro de detención, lo que amplió el alcance de la presión más allá de solicitudes de información.

La SRE reiteró que agotará todas las instancias legales y diplomáticas para visibilizar la problemática, mientras mantiene acompañamiento a las familias, seguimiento de los casos y coordinación con autoridades estadounidenses para esclarecer los hechos.

En paralelo, organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado la existencia de fallas estructurales en el sistema de detención migratoria en Estados Unidos, al advertir que la supervisión externa resulta limitada y que los protocolos médicos no siempre se aplican con oportunidad o suficiencia.

Cifras oficiales señalan que más de 177 mil personas mexicanas fueron detenidas por autoridades migratorias estadounidenses en el periodo, con más de 13 mil bajo custodia simultánea, lo que incrementó la presión sobre infraestructura, personal y servicios médicos.

Los protocolos médicos definidos por el propio U.S. Immigration and Customs Enforcement, establecen evaluaciones iniciales, monitoreo y atención de emergencias, pero cuya implementación presenta variaciones operativas entre centros, lo que abre brechas entre norma y práctica.

Informes de la American Civil Liberties Union han documentado retrasos en atención médica, diagnósticos incompletos y deficiencias en el seguimiento de personas detenidas, lo que aporta un antecedente estructural para interpretar los casos recientes.

El caso más reciente reactivó cuestionamientos sobre la responsabilidad institucional en este tipo de fallecimientos, así como sobre la eficacia de los mecanismos de rendición de cuentas dentro del sistema migratorio estadounidense.