El combate al narcotráfico requiere una responsabilidad compartida entre México y Estados Unidos, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum al señalar que, aunque nuestro país enfrenta el reto del tráfico de drogas hacia el norte, el país vecino mantiene un papel central en el consumo, distribución y financiamiento del mercado ilegal.
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Desde Palacio Nacional, la presidenta señaló que la narrativa que atribuye exclusivamente a México la responsabilidad del tráfico ignora lo que ocurre después del cruce fronterizo. Preguntó quién distribuye las drogas en territorio estadounidense, quién fabrica parte de los estupefacientes y qué sucede con el dinero que generan las ventas de fentanilo y cocaína en ese país.
Sheinbaum subrayó que el gobierno mexicano mantiene su compromiso de reducir la violencia y evitar que las drogas circulen en ambos lados de la frontera; no obstante, insistió en que Estados Unidos también debe asumir responsabilidades en la cadena del narcotráfico, particularmente en la distribución interna, el lavado de dinero y el flujo de armas ilegales hacia México.
Explicó que el principio que guía la cooperación bilateral es el de responsabilidad compartida: México actúa en su territorio contra la violencia y el tráfico, mientras que Estados Unidos debe atender los factores que sostienen el mercado de drogas en su propio país.
Sheinbaum vinculó la discusión sobre seguridad con un contexto internacional marcado por conflictos armados y economías que dependen de la industria bélica. Señaló que varios países desarrollados han sustentado parte de su crecimiento económico en la producción de armas.
Recordó que durante su participación en el G-20 planteó que una fracción del gasto mundial en armamento podría destinarse a programas de desarrollo. Explicó que incluso una pequeña proporción de esos recursos permitiría impulsar proyectos de reforestación y empleo a gran escala en distintas regiones del mundo.
La presidenta sostuvo que un cambio en la orientación de esos recursos, del gasto militar al desarrollo social, podría contribuir a reducir la pobreza y transformar las condiciones que alimentan conflictos y violencia a nivel global.
El enfoque, dijo, apunta a fortalecer la cooperación internacional para enfrentar las causas estructurales de la violencia, en lugar de sostener economías basadas en la guerra y la producción de armamento.

Claudia Sheinbaum. | Foto: EFE 


