María Guadalupe Godínez era una adolescente de 14 años cuando su papá fue amenazado por un miembro de una agrupación delictiva. Don Carlos no se lo pensó dos veces y huyó con su familia hacia Vancouver, Toronto, donde se asentaron en un hotel con empleos informales para sobrevivir. Al tiempo, Loopy retomó el judo —deporte que practicaba en su natal Aguascalientes, México— hasta que una noche de 2013 encendió el televisor y vio pelear a Ronda Rousey. Entonces, su vida cambió.
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Loopy Godínez quedó cautivada tras la rotunda victoria en UFC 157 de Rousey sobre Liz Carmouche por derribo en el primer asalto de la velada del 23 de febrero de aquel año. Fue entonces que decidió cambiar de disciplina para adoptar las artes marciales mixtas como su nueva pasión. Y ahí encontró un refugio para soportar esa sacudida que le significó ese desplazamiento forzado por la violencia en su país.
“Creo que todos los mexicanos sabemos siempre darle para enfrente, ¿no? No rajarte y pues seguir trabajando. Y no importa lo que esté pasando, pero siempre dando lo mejor de nosotros”, dice Loopy sobre ese abrupto cambio que vivió cuando adolescente en entrevista exclusiva con OVACIONES, como parte de la promoción de su pelea que es parte de la cartelera del UFC 327: Prochazka vs. Ulberg y que será transmitida en vivo por Paramount+.
Y es que ahora, con 32 años de edad y una marca de 14-5 MMA (9-5 UFC), es una de las principales contendientes en las 115 libras y potencial candidata al título de la división. Pero antes, deberá convencer al mundo con una prueba de fuego frente a Tatiana Suarez en UFC 327 este sábado 11 de abril en el Kaseya Center de Miami, Florida.
“La preparación empezó semanas atrás y ya estamos en Fight Week y pues simplemente ha sido movernos, seguir activas, muchas entrevistas y pero siempre trabajando la parte del enfoque a la pelea. Obviamente verme dominante, si se puede, terminarla. Pero más que nada ganar. Yo pienso que tengo más armas para poner mi mano en alto este fin de semana”, asegura.
Actualmente, Godínez presume dos victorias consecutivas luego de vencer por decisión unánime a Julia Polastri y a la excampeona Jessica Andrade. Su derrota más reciente fue en agosto de 2024, cuando perdió ante Mackenzie Dern, quien después se erigiría como la campeona.
“Tal vez pienso que la pelea pasada (fue su mejor exhibición), porque es una excampeona y eso fue muy bueno. Ella tiene mucha power y con un punch que te de, las pone a dormir, entonces fue duro. Es importante, siempre cuando vienes de una racha buena, de ganar, pues siempre es un plus para la siguiente pelea”, afirma la hidrocálida.
Loopy es una de dos entre las principales contendientes de la división que no han tenido una oportunidad por el cinturón, junto a Gillian Robertson, con quien podría terminar emparejada próximamente.
“Sí, definitivamente, sí (se siente lista para contender por el título contra cualquier rival). Como siempre lo he dicho, lo que la UFC me ponga enfrente, la que tenga el cinturón, con esa quiero”, dice convencida Godínez.
A diferencia de muchas otras peleadoras que se toparon con barreras mentales, Loopy siempre se ha sentido respaldada por su familia, pues desde niña la inscribieron en el judo, lo que forjó su carácter y resiliencia.
“No, ellos siempre me apoyan en cualquier cosa que yo quiera hacer y esto no fue la excepción… saben que esto es lo que me hace feliz y me apoyan”, cuenta Loopy.
Fue así como en aquella noche del 23 de febrero de 2013 se propuso seguir los pasos de Ronda Rousey en los octágonos. Y ahora, 13 años después, está cada vez más cerca de cumplir ese sueño.
“Pienso, fue exactamente cuando vi pelear a la Ronda… ahí fue donde dije, ‘ah, yo quiero hacer eso y empecé a entrenar’”, comenta.
“La verdad… si tienen un sueño, si tienes una meta, simplemente aferrarte y no dejarlo”, finaliza.

Fotos: UFC 


