¡Los Zorros sacan el colmillo y se coronan!

REFRENDAN SU TÍTULO

Atlas supo sufrir e impuso su solidez defensiva.- Goles de Romario e Ibáñez hicieron soñar a los Tuzos, pero no les alcanzó; Furch anotó el tanto rojinegro

PACHUCA, HGO. – Los Tuzos del Pachuca, se quedaron en la orilla y a pesar de obtener el triunfo 2-1, sobre los rojinegros del Atlas, no les alcanzó para remontar la de desventaja del Jalisco y terminaron sucumbiendo 3-2 en el global para ceder el título al Atlas, ante una fenomenal entrada en el estadio Hidalgo.

Dicen que “las finales no se juegan, se ganan” y esto fue lo que hicieron los rojinegros, quienes a pesar de perder en el Hidalgo, se convirtieron en campeones del Clausura 2022 en patio ajeno, en partido celebrado ante un lleno espectacular en el coso de la Bella Airosa. en donde la presión de los aficionados no .hizo mella en el ánimo de los tapatíos,.

ORDEN, LA CLAVE

Sabedores que para ser campeones debían anotar tres goles, es decir 2 para empatar y uno más para conseguir el campeonato, los Tuzos salieron a “matar o morir”, por ello desde el silbatazo inicial se fueron sobre el arco de Camilo Vargas en busca del primer tanto que les diera esperanzas, pero expuestos a un latigazo.

Atlas por su parte “sacó el colmillo” y desde el arranque comenzó a “hacer tiempo”.

Aunque pronto se prendió el juego cuando a los 7 minutos Romario Ibarra por izquierda se quitó a dos defensas y sobre la salida de Camilo Vargas que achicó haciendo el “Cristo”, con gran técnica tocó a segundo palo para anotar el primero de la noche y poner el título a solo un gol.

Atlas, a balón parado a los 9 minutos tuvo el empate, pero Óscar Murillo en la línea de gol, cuando Ustari ya estaba vencido, salvó su portería. a remate de Julián Quiñones.

Con el gol en contra los rojinegros apretaron la marca y el tiempo, abusaron del juego brusco al límite del reglamento porque sentían que los Tuzos se les iban encima y así era.

POLÉMICA DEL VAR

Sus “Demonios”, Hurtado y Avilés, por las bandas hacían pedazos a los laterales rojinegros que tuvieron que recurrir al “jalón y al codazo” para frenarlos, pero nadie ni nada los detenía, el gol era la prioridad y lo buscaban con todo.

A los 25 minutos Luís Chávez desbordó a la defensiva del Atlas por la izquierda, penetró al área rojinegra llegando a línea de fondo y cuando se disponía a centrar fue fauleado por Santamaría, era penal.

La jugada fue revisada por el VAR, y luego de tres minutos por el árbitro, quien decretó fuera de juego de Romario, cuando este no intervino en la jugada.

Con la tranquilidad del marcador a su favor y salvándose del penalti, Atlas regresó a su fútbol conservador, de contragolpe, apostando todo a la velocidad de Quiñonez y Chalá, pero los laterales pachuqueños Aceves y Álvarez, aprendieron la lección de la “ida” y les hicieron una marca perfecta, “mordiéndolos” de tiempo completo y sin dejarles espacios para que explotaran su velocidad y su habilidad, pegados a ellos, como sus sombras, respirándoles en la espalda.

EMPATE DE PENAL

Pero los rojinegros, fieles a su estilo contragolpearon y la recompensa les llegó al 40, con un centro de Quiñónez al área que pegó en el brazo de Daniel Aceves y nuevamente el VAR apareció retrasando el juego 4 minutos para marcar el penalti en favor de los atlistas que Julio Furch cobró potente y al centro para anotar y emparejar el marcador, poniendo a los tuzos nuevamente a dos goles de distancia.

LA ESPERANZA MURIÓ AL ÚLTIMO

Sin embargo, Pachuca no bajó los brazos, impulsado por su gente, se armó de valor y se fue el frente por todo o nada.

Con el tiempo encima, al adicionarse 9 minutos por el tiempo perdido, Pachuca encontró la recompensa con gol de Nico Ibáñez, quien con la cabeza remató y venció a Vargas.

La parte complementaria se retrasó en su inicio debido a la falla en la comunicación del cuerpo arbitral con el VAR, causando protestas entre los aficionados, técnicos y futbolistas que se “enfriaban” con la espera de la reanudación, con ello fue casi media hora de descanso.

En la reanudación, el tiempo se convirtió en el mejor aliado del Atlas que aprovechaba cualquier circunstancia para “hacer tiempo” e intentando mantener lejos el balón de su área de cualquier manera para desesperar a los Tuzos que comenzaban a acusar ansiedad porque el tiempo pasaba y se veía lejano el gol del empate.

Al igual que en el partido de “ida”, Camilo Vargas comenzaba a marcar diferencia, al detener disparos peligrosos de Hurtado y Guzmán.

Romario Ibarra por derecha se metió “hasta la cocina”, centró al área, el balón pasó por toda la línea de gol, pero no hubo nadie que empujara el balón para emparejar los cartones.

Los Tuzos querían el balón en su poder, pero el “colmillo” del Atlas se los impedía por lo que las faltas afloraron y por supuesto las amonestaciones, situación que los rojinegros aprovecharon para “hacer teatro” y retrasar las acciones el mayor tiempo posible..

La labor ofensiva del Pachuca se manifestaba con mayor intensidad, conforme pasaban los minutos acarreaban el balón al área rojinegra, pero sin resultados, centro de Navarro que había ingresado y del “Pocho” Guzmán, resultaban obsoletos ante el extraordinario trabajo de la defensiva tapatía comandada por el argentino Emanuel Aguilera ,que era el baluarte por arriba de los del paradero.

“COLMILLO RETORCIDO”

La astucia de los zorros imponía condiciones en el rectángulo hidalguense, pero abusaron del “hacha” lo que les costó al 81, la expulsión de Chalá quien le atizó a Víctor Guzmán, además que jugó gratis este partido porque en la ida debió ser expulsado por una falta sobre Kevin Álvarez.

Con más ganas que orden, los Tuzos iban de un lado a otro sobre el arco del Atlas, que cerró filas haciendo más difícil el ataque hidalguense, que veían como poco a poco se les escapaba el campeonato ante la excelente muralla rojinegra.

Pese al impulso de la tribuna, con el “Sí se puede”, Pachuca cedía terreno, poco a poco sus ataques se hacían más escasos, los elaboraban de más y no se atrevían a disparar al arco tapatío, sus llegadas eran muchas, pero las intenciones escasas y la claridad nula, así perdieron terreno y con ello oportunidades de gol.

Ya en la compensación, Pachuca se jugó el todo por el todo ante la complacencia del Atlas que renunció al ataque para dedicarse a defender a “piedra y lodo”.

La estrategia les funcionó, el tiempo corrió a su favor ante la desesperación de los Tuzos y la tribuna, cuando el árbitro Fernando Hernández silbó el final para darle el triunfo al Atlas y con ello el bicampeonato.

El global de 3-2 les dio el campeonato a los rojinegros, que con el lapidario 2-0 que obtuvieron en el Jalisco jugaron como les gusta y logran su cometido.