No querían ir a naranja, pero la tercera ola es incontenible

La reversa en el semáforo era inevitable.

De hecho, como sucedió con la primera oleada, se prolongó irresponsablemente lo más que se pudo.

Hugo López-Gatell Ramírez lo reconoció hace un par de semanas:

-Está claro que la primera ola comenzó en febrero de 2020.La segunda inició en octubre de 2020 y alcanzó su punto máximo en enero de 2021.

Ahora, la tercera ola tiene cuatro semanas desde que empezó el incremento acelerado de casos.

Ya se vivía y no se hizo oficial sino hasta que fue inevitable.

Y se ha complicado porque, aunque contagia a cualquiera, vacunado o no, afecta más a los jóvenes de entre 18 y 39 años. Y porque la variante Delta es resistente a vacunas como Cansino, aplicada justamente a los maestros, esos que Andrés Manuel quiere ya en las aulas en agosto.

Por eso la CDMX anuncia vacunación a ese sector a partir de la semana próxima.

Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno, quiere al 33 por ciento de los jóvenes inmunizado al fin de semana próximo.

No es tarea fácil.

Los 16 mil casos que se registraron jueves y viernes no son producto de la casualidad sino de la causalidad:

Mantener un semáforo verde artificial previo a las elecciones del 6 de junio, enviando a todos a la calle sin importar el disparo en contagios y hospitalizaciones.

No querían afectar la imagen de los gobiernos federal y local.

Aún así, Movimiento Regeneración Nacional (Morena) recibió una paliza en la CDMX y el Estado de México.

 

Ya comenzaba

Justo la semana del 6 de junio, el hospital Juárez, Covid desde el inicio de la epidemia en 2020, ya presentaba un incremento en hospitalizaciones y muertes.

De cuatro o cinco pacientes internados y cero muertes se disparó a veinte, con al menos seis entubados y tres fallecimientos.

Alrededor de 400 por ciento.

Andrés Manuel Lopez Obrador intenta salvar su sexenio con decisiones muy arriesgadas: mantener abierta la actividad económica pese al disparo n casos y el incremento en hospitalizaciones  y muertes.

Jueves y viernes se superaron los 16 mil contagios y los 400 muertos.

La apuesta es acelerar la vacunación, pero para que haya inmunidad se requiere cubrir al 80 por ciento de la población, lo que, actualmente, es muy lejano.

De los 80 millones de mexicanos mayores de 18 años candidatos a ser vacunados, apenas suman 23 millones 121 mil 276, lo que representa 27. 16 por ciento.

Se han recibido 77 millones 422 mil 585 dosis, de las que se han aplicado 58 millones 249 mil 143.

Un 75. 23 por ciento.

Hay 19 millones 173 mil 442 no aplicadas.

Y el pico aún no llega.

Se tiene proyectado para finales de agosto.

Claudia Sheinbaum y Alfredo del Mazo han sido de los mandatarios que mejor han manejado la atención de la epidemia.

Ella obedece absolutamente a Andrés Manuel. El evita desafiarlo, aunque toma decisiones propias.

De hecho, existe una orden a los integrantes de su equipo y del PRI estatal de no criticar ni mencionar directamente a López Obrador.

Ayer, cuando se anunció el paso de amarillo a naranja, se marcó una diferencia: la CDMX no parará no en semáforo rojo, porque, argumenta Sheinbaum, el golpe a la economía sería brutal.

Cierto.

Y es, como al principio, una estrategia de sálvese quien pueda. Y que se muera el que tenga que morir.

El Edomex, en cambio, será mesurado: se limitará el aforo, se exigirán medidas de prevención y habrá un control estricto.

La tercera ola amenaza y se prolongará  hasta fin de año.

 

Vámonos: Tatiana tiene mucho qué explicar de su fracasado viaje a Washington.

 

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