¿Quién se compadece de los mineros?

CATALINA NORIEGA

Al fin tuvo AMLO la voluntad de presentarse a una catástrofe, la de los 10 mineros sepultados en una mina de Salinas, Coahuila. No hay que pecar de mal pensado para adivinar que lo hizo en vista de las próximas elecciones para gobernador, al tratarse la entidad de uno de los pocos enclaves que le quedan intocados al tricolor.
Es reconocida la prominencia de la extracción de carbón, en el norteño estado, industria que por años ha sido patrimonio del PRI y de políticos que se han hecho millonarios a su costa. Sin ir más lejos, el actual senador, Armando Guadiana, es uno de los más reconocidos propietarios de los diabólicos pozos, de los que se saca el negro mineral, al que, a pesar de todos los intentos por eliminarlo de la faz de la tierra, se le sigue explotando en muchos países.
Uno, si no es que el más importante consumidor nacional, es la Comisión Federal de Electricidad, la que, de acuerdo al análisis del periodista Raymundo Riva Palacio, le ha quitado el poderoso control al PRI, para pasarlo a las manos de Morena.
La jugarreta fue magistral: En 2020 la CFE eliminó a la Promotora para el Desarrollo Minero de Coahuila, quien era la intermediaria de la compra venta de carbón de los pequeños productores de la región y las transacciones pasaron directas a la CFE. Escogieron a 70 pequeños productores, pero también a dos grandes, los hermanos Flores.
Tania Flores es alcaldesa de Múzquiz, por el partido guinda y su hermano Tony, han sido beneficiarios de millonarios contratos. El grupo de los privilegiados tricolores pasó a mejor vida, lo que supone un golpazo a la posibilidad de llenar las urnas a su favor.
En esta “hazaña de conquistas populares”, la 4T se agandalla municipios cuyas poblaciones seguían reacias a otorgarles el sufragio.
Al momento de escribir estas líneas los equipos de rescate no han podido llegar a los mineros que sufrieron el reventón de una enorme cauda de agua, hace más de una semana, lo que supone un panorama dramático para estas personas.
Si algún gremio sufre constantes accidentes mortales es el de los mineros. Sus condiciones de trabajo son infrahumanas y el ramo está en las manos de líderes bandidos, como Napoleón Gómez Urrutia, sinvergüenzas que poco o nada hacen por garantizar la seguridad de estos trabajadores.
Perciben 200 pesos por tonelada de carbón, lo que implica un esfuerzo brutal. Se han visto imágenes del interior de estos “pozos”, en los que, hombres desnudos del torso, sin ni siquiera unas camisas adecuadas a su labor, sin guantes, sin el debido cinturón y muchas otras carencias, arrancan a golpe de martillo el mineral de las paredes.
Cuando la tragedia de Pasta de Conchos, donde perdieron la vida 65 hombres se elaboró una norma de seguridad que parece inexistente. Trabajadores que aman su oficio, conscientes de que, en cualquier momento puede haber un accidente y perder la vida, reciben a cambio migajas que no alcanzan ni para cubrir las necesidades primarias.
Ni el cínico de Gómez Urrutia, ni la secretaria del Trabajo -Luisa María Alcalde- y la de Economía -Tatiana Clouthier-, han asomado las narices por el desafortunado municipio. Y si todavía hubiera una Fondo para Desastres, la ayuda habría llegado antes y con más eficiencia.
Lo de primero los pobres ha sido el mayor cuento de la historia. Trabajadores en condiciones trágicas y la 4T solo los mira cuando se trata de obtener su voto.

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