Resguarda Biblioteca Nacional tesoros bibliográficos

POR PATRICIA RAMIREZ

La Biblioteca Nacional de México, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), guarda en sus anaqueles verdaderos tesoros, como el libro De fide et legibus, el incunable más antiguo que se resguarda en el país, que data de 1,469.
En total, en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional se encuentran 173 incunables. Los incunables son los libros impresos, con tipos móviles metálicos, entre los años de 1,450 y 1,500. El término incunable proviene del latín incunabula, cuyo significado es en la cuna, aunque también son conocidos como paleotipos, del griego palatios que significa antiguo, y typos, modelos.
Los incunables representan el momento histórico en que los libros se hallaban en sus origenes, esto es, cuando apenas comenzaba el uso tecnológico en la impresión, tras el invento de Johannes Gutenberg de la imprenta.
De fide et legibus fue escrito por el obispo de París, Guillermo de Auvernia, e impreso en Augsburgo por Günther Zainer de Reutlingen en 1469. Es un tratado que forma parte de un proyecto mayor, integrado por siete partes, titulado Magisterium divinale et sapientiale. Guillermo fue el primer teólogo que intentó conciliar el pensamiento de Aristóteles con la doctrina cristiana mediante los textos de san Agustín.
Una de las características esenciales de los incunables radica en que fueron elaborados de manera artesanal, incluyendo el papel.
Al igual que los antiguos manuscritos medievales, los incunables carecen de portada. Este elemento fundamental para identificar y diferenciar los libros se irá incorporando con posterioridad por diversas razones, entre otras, una de orden mercantil, ya que el impresor necesita dejar testimonio de la calidad de su impresión.
El Instituto de Bibliotecología de la UNAM señala que el término incunable se acuñó desde el siglo XVII pero empieza a aplicarse de manera sistemática hasta la segunda mitad del siglo XIX.
Para su conservación y cuidado, los especialistas de la Biblioteca Nacional mantienen estos textos en condiciones ambientales adecuadas de temperatura y humedad relativa, con lo que se protegen también de los llamados insectos bibliófagos.
El deterioro que presenta el papel se debe a que fueron fabricado artesanalmente, con materias orgánicas (trapos, lino, cáñamo) cuyos almidones son sumamente atractivos para los insectos.
FONDO RESERVADO
La Biblioteca Nacional de México cuenta con un edificio especial para resguardar el Fondo Reservado, que tiene como objetivo preservar y organizar los acervos que, debido a su rareza, limitación de ejemplares o valor, requieren de un resguardo especial.
Este edificio, cuyo diseño estuvo a cargo del arquitecto Orso Núñez, fue inaugurado el 2 de diciembre de 1992 y su propósito es conservar y proteger los fondos más antiguos y valiosos de la Biblioteca Nacional, en una superficie de 7,572 metros cuadrados distribuidos en tres pisos.
En agosto de 1993 los materiales bibliográficos que se resguardaban en el antiguo templo de San Agustín, en el centro histórico de la Ciudad de México, fueron trasladados a su nueva sede en Ciudad Universitaria, donde actualmente se alojan las colecciones correspondientes al Fondo Reservado.
En este acervo histórico se tiene importantes fondos y colecciones que por su valor, características y trascendencia son de consulta restringida. Estos grupos documentales, compuestos por libros, archivos y manuscritos principalmente, se encuentran organizados en cuatro grandes colecciones: Obras Raras y Curiosas, Fondo de Origen, Archivos y Manuscritos y Colecciones Especiales.
LIBROS RAROS Y CURIOSOS
Información de la UNAM da cuenta de que la Biblioteca Nacional también cuenta con una colección formada por obras de los siglos XVI al XXI que reúne magníficas ediciones provenientes de la compra, donación o depósito legal hecho a la Biblioteca.
Para que un libro forme parte de esta colección debe reunir ciertas características, entre las que destacan las siguientes: ser ediciones príncipes; incluir grabados ya sean xilográficos o calcográficos, litografías y/o fotografías artísticas; tener una encuadernación artística; ser de tiraje limitado o ejemplares numerados; denotar la importancia del autor y del impresor, su valor literario, o estar dedicados a la Biblioteca Nacional, ya sea por el autor o por algún personaje importante que obsequia la obra a la institución.
COLECCIÓN MEXICANA
Está formada por los impresos mexicanos del periodo de 1554 a 1821 y se encuentra en la sala Mexicana, espacio sui generis creado para albergar, ex profeso, toda la producción bibliográfica de lo que fuera el virreinato de la Nueva España.
Esta colección abarca desde 1554, año del libro más antiguo que posee la Biblioteca Nacional de México, hasta 1821, cuando se consuma la Independencia. No se sabe con certeza el número de libros que salieron de las prensas novohispanas durante el siglo XVI, pero la Biblioteca Nacional cuenta con 23 impresos de esa época.
Entre ellos destaca la obra titulada Dialectica resolutio cum textu Aristotelis, de fray Alonso de la Veracruz, conocida como uno de los primeros textos universitarios publicados en México para la Real Universidad. Este libro, el primero de la Colección Mexicana, fue impreso en 1554 en los talleres de Juan Pablos, el primer impresor autorizado en el Nuevo Mundo y, por ende, en Nueva España.
Destaca, asimismo, un impreso de autoría franciscana titulado Aquí comienza un vocabulario en la lengua castellana y mexicana, compuesto por fray Alonso de Molina, que imprimió Juan Pablos en 1555. Este libro es de suma importancia ya que marcó, en México y el resto del Nuevo Mundo, el inicio de la publicación de diccionarios bilingües, en español y lenguas indígenas. Del mismo religioso se cuenta con el Confesionario breve, en lengua mexicana y castellana, impreso en 1565 por Antonio de Espinosa, quien llegó a México para laborar como fundidor y tallador de letras en la imprenta de Juan Pablos y que, con el tiempo, se convirtió en el segundo impresor de América.
Las obras que resguarda la Colección Mexicana dan cuenta de los temas e intereses que tuvo la sociedad de ese entonces, entre otros: los científicos, históricos, religiosos, musicales, culturales, literarios y filosóficos.