Siguen haciendo daño

No se trata de crear polémica a partir de los colores. Tampoco es ensañarse con alguna de las aristas de nuestro futbol. Pero en el daño a la competitividad de nuestro futbol, el arbitraje sigue abonando semana a semana, partido a partido.

Su incapacidad, es un tema que debería escalar instancias mayores contra atenta contra uno de los valores más importantes para cualquier liga deportiva tradicional: La credibilidad.

El aficionado está cansado de “entender poco lo que se sanciona a favor y en contra.” Tal vez también lo debe estar de que se hable tan poquito de futbol y tanto de arbitraje en las transmisiones.

Quien tiene un contexto más universal del juego, se cuestionará el por qué en este país, el futbol dejó de ser un juego de contacto.

Los niños-rata de sillón, cuentan poco en este análisis. Ellos han visto el futbol a través de videojuegos y de lo verdadero, entienden muy poco. Mucho fanatismo, nulo raciocinio.

Pero, lo de siempre: La idea de que el negocio es eterno y nada de lo que pase lo conflictúa. El consumidor lo será siempre, a pesar de que semana a semana le entreguen un producto manchado por decisiones terribles.

¿CORRUPTOS? NO LO SÉ

No cuento en lo personal, con prueba alguna como para señalar a algunos árbitros de nuestro futbol de corruptos. Sí, cuento con las suficientes para calificarlos como incapaces y el tiempo me ha mostrado algunas que se refieren a determinados personajes como mal intencionados.

Años atrás, un video filtrado incluso de manera ilegal, mostraba a Francisco Chacón entonces en activo, hoy crítico de televisión, jactarse de que “Con él, a los equipos regios les iba muy bien” y que además “Le caían mal los chilangos.”

Marco Rodríguez tenía alguna factura pendiente en México al Chamagol y fue a la Copa América de Perú a cobrársela, en un juego contra Brasil. Conocidos fue- ron también sus desencuentros con Oswaldo Sánchez.

Ya si vamos al terreno de la ineptitud, ahí si habría aceptación absoluta. ¿Verdad Fernando Hernández?

ÁNGEL ROMERO

La experiencia me hace confiar poco en aquellos buenos futbolistas o jugadores que llegan a México con buen cartel, cuyo proceso de “adaptación” son eternos.

Pasan los partidos, los torneos, tiene detalles, todo mundo dice que juegan bien, pero al mismo tiempo son incapaces de sacar a sus equipos de un gran apuro y en ocasiones ni siquiera de completar dignamente 90 minutos en juego alguno.

El más reciente de esta especie es el paraguayo Án- gel Romero, en camino de emular el paso de su paisano Iturbe, quien estando en Pumas jamás ligó dos juegos trascendentes, aunque, otra vez, los aficionados de futbol de estampitas aseguraron siempre que, “jugaba bien.”

El paso del 10 de la Máquina, ha sido en resumen, irregular por no decir menos. Aunque se enojen sus viudas y respondan con llantos e insultos a través de las redes sociales.

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