Tratamiento de AMLO, secreto de Estado; Nutrición usa Mesilato de Camostat y té de Artemisia annua (ajenjo dulce)

El tratamiento experimental al que se sometió Andrés Manuel López Obrador es un secreto de Estado.

O cuando menos así lo manejan.

Como asegura Francisco Moreno Sánchez, médico egresado de La Salle y con especialidades en medicina interna por la UNAM e infectología por la Universidad de Texas y director del área Covid del ABC de Tacubaya: difícilmente se suministraron al presidente medicamentos no probados.

Ayer, Andrés Manuel dio más información sobre su estado de salud, pero de las sustancias que se utilizaron nada.

Hasta dijo que les dan 300 pesos para el taxi.

Y Hugo López-Gatell Ramírez, tal como ha sido desde que debutó hace un año con sus discursos bien elaborados, mejor estructurados,  pero incongruentes y contradictorios,  aseguró que no conoce, que no está familiarizado con el tratamiento que, dijo el presidente, se aplica en el Instituto Nacional de Ciencias Medicas y Nutricion Salvador Zubiran.

Pero el Instituto realiza desde octubre de 2020 y con proyección de finalización febrero de 2021, un ensayo, en el que aceptó 360 voluntarios a los que trata con Mesilato de Camostat y tés de Artemisia annua (ajenjo dulce), dirigido específicamente a pacientes con condiciones de alto riesgo, porque inhiben la multiplicación del virus SARS-CoV-2, lo que reducirá la tasa de hospitalización por neumonía COVID-19, el uso de oxigenoterapia y mejorará la eliminación del virus a los 14 días.

La condición principal es que se inicie inmediatamente después de dar positivo en la prueba.

“La tasa de letalidad varía del 1 al 4% y es mayor entre aquellos con condiciones comórbidas preexistentes (alto riesgo) como cardiovasculares enfermedad, diabetes mellitus, obesidad, enfermedad respiratoria crónica, hipertensión y cáncer”, sostiene el planteamiento del estudio.

El documento, que se encuentra en la liga https://ichgcp.net/es/clinical-trials-registry/NCT04530617, dice:

“Camostat y Artemisia Annua vs Placebo en pacientes ambulatorios COVID-19

Ensayo de fase II aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, multicéntrico, de varios brazos, de agentes novedosos para el tratamiento de pacientes ambulatorios con COVID-19 positivo leve a moderado”.

Y la terapia consiste en dos cápsulas de 100 miligramos después de cada comida durante catorce días y un té -sí, leyó bien, un té de Artemisia annua (ajenjo dulce) tres veces al día durante los mismos catorce días.

Las hipótesis y el plantemiento de la investigación sostiene:

“Diseño de ensayos para permitir una evaluación rápida de la eficacia y la toxicidad de las terapias potenciales, mesilato de camostat (inhibidor de la serina proteasa) y Artemisia annua (mecanismo desconocido) inmediatamente después de la prueba COVID-19 positiva en enfermedad leve a moderada y factores de alto riesgo como diabetes, hipertensión y obesidad entre otros.

“La hipótesis de este estudio es que la adición de agentes que inhiben la entrada viral o la replicación del virus SARS-CoV-2, como como Artemisia annua y camostat, reducirá la tasa de un resultado compuesto de hospitalización por neumonía COVID-19 o el uso de oxigenoterapia; estará desprovisto de toxicidades adicionales de moderadas a graves; y mejorará la eliminación viral el día 14 en personas de alto riesgo.

“La principal hipótesis es que los resultados clínicos en pacientes infectados por COVID-19 Los pacientes con mayor riesgo de malos resultados después de la infección mejorarán en comparación con estándar de atención cuando se introduce como una intervención temprana después del diagnóstico”.

Ni Jesús Ramírez Cuevas, vocero, ni Hugo López-Gatell Ramírez, zar antiCovid y asesor de Andrés Manuel, junto al cuerpo de médicos del sector público y privado, o el secretario de Salud, Jorge Alcocer, han revelado qué se utilizó.

Y ninguno de los reporteros que asisten a la conferencia matutina en Palacio ha insistido con López Obrador para que informe qué recibió su cuerpo.

El lunes, Francisco Moreno Sánchez dijo en diversas entrevistas que probablemente le suministraron Remdesivir, antiinflamatorio que no ha sido aprobado por la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), pero en Estados Unidos su uso médico se ha vuelto común.

Y, como cité en la entrega anterior, en México se consigue sólo en el mercado negro y cuesta unos 25 mil pesos cada dosis; es decir, si se utiliza entre cuatro y cinco días, el tratamiento supera cien mil pesos.

Sí, la salud del jefe del Ejecutivo es un tema de seguridad nacional y un asunto de Estado, pero no sólo cuando así convenga.

Andrés Manuel está obligado a revelar el tratamiento, porque con 210 mil muertos -según cifras de la SSa y del INEGI- oficialmente -más los que no han sido contabilizados- los mexicanos quieren saberlo.

Y, acaso, con supervisión médica y ante la saturación de hospitales y escasez de oxígeno, aplicarlo.

 

Sheinbaum jamás se confrontará

Por supuesto que no vamos a encontrar jamás una confrontación.

Si es su incondicional.

Si él la puso en el gobierno de la CDMX.

Ella dice que son parte del mismo proyecto. No quiere criticar a Andrés Manuel por no usar cubrebocas.

Basta recordar aquel “¡No estás sola!, ¡No estás sola!” presidencial de junio de 2019, cuando Norberto Ronquillo, estudiante de la Universidad del Pedregal, fue secuestrado y asesinado.

 

Vámonos: Ya de salida, el matrimonio René Bejarano – Dolores Padierna quiere mantener la beca: él sueña con ser diputado y ella con regresar -mejor dicho, volver- a la Cuauhtémoc.

Y se quejan del PAN y del PRI.

 

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