Tres lecturas de 1986

GERSON HERNÁNDEZ

El poder es la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social. El sociólogo Max Weber explicaba que “aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad”. La construcción histórica de lo que sucedió hace 54 años en México (1968) tiene al menos tres lecturas: 1.- La sucesión presidencial; 2.- La lucha por el liderazgo político de la sociedad entre Gustavo Díaz Ordaz y un grupo de estudiantes de clase media y; 3.- El resultado de un movimiento mundial de índole cultural, que se caracterizó por la protesta social, pero mejor vamos por partes:

Sucesión presidencial. Está probada, la colusión de militares y líderes priístas en la represión de 1968; de acuerdo con una investigación, con documentos del Archivo General de la Nación, de la historiadora María de Los Ángeles Magdaleno Cárdenas. El origen del conflicto tuvo nombres y apellidos, y es la pugna por la candidatura presidencial entre Alfonso Corona del Rosal, jefe del entonces Departamento del DF, y Luis Echeverría, secretario de Gobernación.

En entrevista con La Jornada en 2009: “Desde 1960, el entonces dirigente de la priísta CNOP, Alfonso Corona del Rosal, y Alfonso Martínez Domínguez, con apoyo de los militares —que luego se convertirían en generales— Manuel Díaz Escobar y Humberto Bermúdez Dávila crearon el grupo de choque que inicialmente se conoció como De la Lux, cuyos integrantes actuarían como francotiradores el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas”.

Lucha entre el gobierno y estudiantes. Para la politóloga Soledad Loaeza en México 1968: Los orígenes de la transición, existe una relación entre 1968 y 1988, ya que el conflicto estudiantil fue el primer paso hacia “la implantación del modelo pluralista y el desplazamiento del corporativismo”. Sin embargo, los movimientos estudiantiles fueron mundiales, motivados por protestas antibélicas, contra las estructuras autoritarias. En México las demandas traspasaron las causas estudiantiles. Loaeza considera que fue la primera gran derrota del autoritarismo posrevolucionario. Las clases medias marginadas se manifestaron contra el pacto político de décadas anteriores, del cual no tuvieron ningún beneficio.

Efectos culturales. Las marchas en las calles del De Efe significaron una participación fuera de la índole electoral. Fue el 30 de julio de 1968 cuando todo comenzó, donde oscilaron entre “100 y 400 mil personas, que culminaría el 2 de octubre en Tlatelolco, con la intervención del ejército, la muerte de más de 300 asistentes, y la detención y encarcelamiento de algunos de los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga”.

Estas tres lecturas, son piezas para la construcción histórica de 1968, donde la música fue una manifestación política. La serie de “Un extraño enemigo” en Amazon Prime en su primera y segunda temporada corroboran estos hechos. Asimismo, los recientes documentos revelados acerca del caso Ayotzinapa y la presunta relación con algunos integrantes del ejército; muestran que la realidad actual no es tan distante en cuanto a la manera de pensar y actuar de los políticos de Palacio Nacional, y más aún con su protección y fortalecimiento del pueblo uniformado.

Comunicólogo político y académico de la FCPyS UNAM. Maestro en Periodismo Político @gersonmecalco